Reencuentro
Hoy
me desperté
ensoñando
Golosalvo.
Océano de almendros
sedientos
de flor.
Mar de viñedos
perezosos
en busca
de su ganada cosecha.
Fantasía de horizontes
escondidos
detrás
de las tapias blancas
de un cementerio
acogedor,
confuso
en sus recuerdos
y, en entre ellos,
el mío.
Golosalvo
es mi Ítaca,
mi destino,
mi
merecido
paraíso.
Allí, un día,
regaré
con mis marchitas cenizas
mi anhelando
descanso.
Con mi sombra,
revestida
de silencio,
jugaré a los caballitos.
al gua
y a los hoyicos
mientras,
más arriba,
junto a la protectora
torre de la iglesia,
sonarán
las campanas
de mi último
viaje.
Por fin,
entre mis inmerecidos
paisajes,
recuperaré
el sueño
y seré un marinero
en un mar de espliego,
tomillo
y romero
y sentiré
por primera vez,
una recién
e inaugurada
paz
más allá
del olvido.
Barcelona,23 de septiembre de 2020 )
Poema del libro "Por derecho propio"
(La fotografía es del autor)