OTOÑO EN ALBACETE

OTOÑO EN ALBACETE
Fiesta del Árbol

martes, 22 de enero de 2013

Vídeo de Vídeo de China 2007

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miércoles, 25 de julio de 2012

Reconstruyendo a Faustina (Por Carmen Sánchez Cabezuelo)




Mi madre tiene 84 años, pero ella ya no se acuerda. Tampoco puede contarnos sus recuerdos, porque se le han ido borrando. Mis hermanos y yo nos hemos convertido en su memoria y escribir estas líneas es un homenaje a ella, a su vida, a su grandeza. Para mi madre las estaciones del año no guardan relación ni con la luz ni con las temperaturas. Su calendario vital tiene su lógica: debe ser verano, porque paladea con verdadero placer los cucuruchos de helado de chocolate; ahora, si se le pregunta en qué mes estamos puede contestar sin titubear, octubre o noviembre.
Escuchando las respuestas que da al médico para evaluar su nivel y grado de deterioro cognitivo yo me sonrío con tristeza a su espalda. Su dignidad y firmeza en las respuestas parecen salir de la boca de un oráculo. Como no recuerda el año en que vive mira de frente al Dr. y contesta "1412". Todas las preguntas son de fácil respuesta y ella no tiene la mínima duda de que a todas responde bien, aunque casi todas sus contestaciones son la manifestación clínica de su estado mental.
Mi madre ha sido toda su vida un ser absolutamente terrenal, con pocas manifestaciones físicas de ternura, pero todos sabíamos que tras su máscara de frialdad se escapaban unos sentimientos de entrega y solidaridad de los que ella nunca fue consciente. Las cosas se hacían porque había que hacerlas y las decisiones se tomaban porque era lo mejor para los suyos.
Mi madre es prácticamente analfabeta, lo que nunca fue obstáculo para que leyera las novelas de Corín Tellado y fuera durante muchos años una gran experta en hacer "sopa de letras". Era de una paciencia bíblica, virtud que ejercitó a lo largo de muchos y penosos años que mi padre vivió, enfermo y dependiente. Sin ella él era una sombra vagando sin horizonte.
Mi madre era la brújula que siempre marcó el rumbo correcto. Dócil, pero nunca servil. Pobre, muy pobre, pero siempre generosa. Toda su vida ha sabido adaptarse a las circunstancias del momento y jamás ha salido de ella una queja. Para nosotros, sus hijos, no ha habido mejor ejemplo de honestidad y honradez. Ahora, cuando su mente se aleja, cuando los días y los años pierden su orden, cuando juntas construimos trozos de su vida  me siento como una pieza de puzzle buscando su sitio.
No lo he dicho: Mi madre se llama Faustina y la suya se llamaba Társila. Porque de eso no se ha olvidado aún.

martes, 27 de marzo de 2012

GAZPACHITO ( Por José Luis López Terol)

(Un pequeño extracto de un cuento que estoy escribiendo, inspirado y basado en la realidad. Agradecido espero conocer vuestras opiniones y críticas)

 
Aunque   apenas tenía cinco años, con sólo mirar la cara de sus padres, sabía  que refugiarse en su habitación, dejar casi de respirar para pasar desapercibido, acurrucarse en un fuerte abrazo con  su perro Napo y  esperar a que pasase la tormenta de gritos, insultos y descalificaciones, eran su única forma de  supervivir.
Gazpachito era un niño guapo.
   Un poco pequeño para su edad. De constitución fuerte y robusta aunque de semblante melancólico. Sus rubios cabellos sucios y  desordenados caían  de una forma atropellada por cualquier parte de su cara tapándole sus pequeñas orejas y hasta  los ojos.  Enormes  y  de profundo color negro los abría con  trabajo; con cansancio. Era con ellos con los que hablaba. Emanaba tristeza por todos los poros de su mal alimentado  cuerpecito.
Acariciaba a su Napo sin dejar de temblar, muerto de miedo, horrorizado ante la espera de que se abriese la desvencijada puerta de su cuarto y entrase su padre, demacrado, casi sin aliento, apestando a bebida barata y casi derrumbándose, agarrando fuertemente la correa con la que tantas veces lo había maltratado.
Napo, su pequeño  Shih-Tzu, había dejado de menar la cola. Le miraba a los ojos y  apretaba aún más su menudo y lanudo cuerpo hasta fusionarse con él. Agradecido, le lamía las manos y, sin palabras, entendía a su pequeño amo en el lenguaje que ambos habían creado.
Una lengua ausente de palabras, basada exclusivamente en el afecto y la caricia y, desdichadamente, en los silencios. Silencios de miedo, de  angustia, de desesperación y huida. Un lenguaje nacido directamente de los códigos que elaboran el corazón y la ternura.
Napo lo seguía mirando al mismo tiempo que vigilaba la puerta de la habitación
De origen tibetano, era un perro sagrado que se sentía como un  fiero león. Y, aunque fuera un diminuto leoncito, más de una vez había demostrado su bravura  defendiendo a su amo. Además, sus estridentes ladridos eran la mejor manera de alertar a los vecinos. Ladridos que Napo, en su ingenuo  entender, identificaba con los  fieros  rugidos del rey de la selva.
Gazpachito apenas había ido a la escuela y escasamente  conocía la relación con otros niños. Su  corta infancia se  había desarrollado entre las cuatro paredes de una casa  habitualmente abandonada. Casi siempre solo hasta que, milagrosamente, llegó Napo, porque en uno de los escasos momentos de lucidez y culpabilidad de sus padres se lo habían regalado como saldando una deuda impagable.
Apenas hablaba y desconocía  las palabras que pudieran vincularlo al mundo que lo rodeaba.
Su mundo era otro. Interior y callado, construido con el salado sabor de sus lágrimas. Sus únicas palabras eran sus afectos y sus miedos y una mirada  casi siempre errante. Sin saber leer,  sabía intuir  a través de  los cortos años de  su propia vida ese repetido texto en el que sólo existían voces, insultos,  agresiones, dolor  y un miedo profundo e incontrolable.
Esta vez la puerta no se abrió.
Depositó a Napo en el suelo y se dirigió temeroso hacia la sala en la que sabía  que estaban sus padres. Napo le siguió indeciso, olisqueando más allá de sus posibilidades, buscando intuitivamente a través de su olfato cómo proteger a su  desvalido dueño. En su corto camino hacia la cocina  sintió crecer y emerger de él un león fiero que con su aterrador rugido paralizaría hasta el vuelo de las  aves más rapaces.  
-¡ Guau, guau, guauuuuuuuuuuuuu!
Gazpachito lo miró atentamente  y  con una inmensa  ternura su mente elaboró una respuesta que fue incapaz de pronunciar.
- Sí, tú Napo, león. Fiero. Valiente
Sintiéndose adulado, Napo  aceleró la marcha. Deslizó la puerta entreabierta de la cocina con  su chato hocico y la dejó abierta plenamente.

martes, 6 de diciembre de 2011

IDENTIDAD, CULTURA Y POLÍTICA: JUAN FRANCISCO CORTÉS SANTIAGO


Juan Francisco Cortés Santiago nace en Marignane (Francia) de padres franceses de origen español. Tras finalizar sus estudios secundarios e iniciarse en el mundo universitario en la Universidad de Aix-en-Provence, se instala en España donde se licencia en Filología Francesa por  la Universidad de Granada. Dos años más tarde se diploma  en Estudios Avanzados en Filología Francesa, especialidad Traducción Literaria por dicha universidad. Un tiempo después obtiene la Licenciatura  de Filología Hispánica por la misma universidad. Actualmente realiza estudios de Derecho en la UNED.
Como traductor ha realizado la traducción de la conferencia  “La entrada de España en la Comunidad Europea” y ha colaborado en el Congreso Internacional de Francés  celebrado en Granada “Le français: histoire, langue et culture face aux défis actuels”…etc.
Traduce  del francés al español, en el marco del DEA, la novela autobiográfica de la escritora francoargelina  Jamila Aït-AbbasLa Fatiha, née en France, mariée de force en Algérie “.
En la actualidad trabaja como profesor de secundaria en el Área de Filología Francesa en  Andalucía.

¿Cuáles son tus orígenes?
Nací en Francia en el seno de una familia de origen español con raíces almerienses, murcianas y gitanas. Concretamente mis bisabuelos salieron de España hacia Argelia, Orán principalmente, a principios del siglo XX. Mis abuelos nacieron en Argelia, y en la década de los 50, mientras que parte de mi familia volvió a España, mis abuelos se trasladaron a la zona de Marsella, donde nacimos mis padres, mis hermanos y yo.
¿Qué influencia ha tenido  en la  construcción de tu identidad los orígenes de tu familia?
Por el efecto diáspora, mi familia ha conservado muchas de sus tradiciones y su mentalidad casi decimonónica. Lo más patente en mi educación ha sido la conservación del idioma español, a pesar de ser de tercera generación.
¿El hecho de  pertenecer a una comunidad con sus características particulares y  siendo francés de tercera generación ha influido  en tus sentimientos como ciudadano o en tu visión de la vida?
Creo que en gran parte. Por un lado, el ser francés de tercera generación y español por mis raíces me ha desligado de alguna manera de esa pertenencia a una ciudad o a un pueblo, en definitiva, a una tierra. En ese sentido, mis lazos con el mundo son más familiares, culturales, afectivos e incluso lingüísticos que geográficos.
¿Cuál es tu punto de vista de España desde tu perspectiva francesa?
Cuando era pequeño sentía una profunda nostalgia por España. De hecho, el primer recuerdo que conservo de mi infancia fue en un mercado, de vacaciones en Almería, tendría unos dos o tres años. Recuerdo a mi padre diciéndome “¿Ves como aquí la gente habla como nosotros?”. Se refería al idioma. Le contesté, desde mi ingenuidad, “¿Entonces por qué tenemos que volver a Francia?”. También recuerdo con mucha ternura al grupo Mecano. Tenía idealizada a España, y no soportaba que se metieran con “mi país”. Desde que me vine a vivir a España, las cosas han ido cambiado. Ahora soy consciente también de los defectos que este país. Desde mi lado francés, diría que a España le falta madurez y organización y que rebosa imaginación y creatividad.
 ¿Crees que la visión francesa de España está llena de estereotipos?
Yo diría que cada vez menos. Personalmente nunca tuve problemas por ser de origen español. Quizás algún comentario que otro, en el colegio, del tipo “¿te gustan los toros?”  o “¿en casa coméis paella?”. No me gustan los toros, aunque reconozco que los domingos, mi madre suele hacer arroz. Lo que sí es cierto, es que prejuicios, hay en todos los sitios, y supongo que ciertos franceses pensarán que aquí sólo nos dedicamos a salir de fiesta y a dormir la siesta.
 Llevas viviendo ya en España unos años. Desde el punto de vista que  te otorga este conocimiento ¿podrías deshacer tres tópicos  o estereotipos de Francia sobre España?
En primer lugar, aquí se trabaja tanto o más que en otros países. Lo que falla, en mi opinión no es el volumen horario, sino la calidad y la organización en el trabajo. Se pierde mucho tiempo en “contentar a la galería”, aunque éste es otro tema. Por otra parte, aquí hay más antitaurino que en Francia. De hecho, ciertas comunidades autónomas, como Canarias, han condicionado su práctica, y en Cataluña, la han prohibido. El tercer tópico es sobre el estilo de vida que llevamos aquí. Dejando a un lado la crisis que estamos viviendo, en España, al menos en las ciudades medianas y grandes, llevamos una vida totalmente europea con todas las comodidades que brinda un país occidental.
¿Cuál de ellos te afecta más?
Lo único que me molesta, es la generalización. Por lo demás, me siento muy orgulloso de mi pertenencia a la cultura española, con sus más y sus menos.
 Ahora, a la inversa: ¿podrías deshacer tres tópicos de España sobre Francia?
Creo que en España no se sabe que el humor francés puede llegar a ser muy interesante a la vez que sutil. Personalmente, tengo en mente a algunos humoristas franceses que aún recuerdo con intensidad. Por otra parte, a pesar de lo que se cree, el francés no es nada chovinista, al menos dentro de Francia. Allí, y creo que se debe a la inmigración masiva, el ser francés “de pura cepa” ha pasado a convertirse en un rasgo sin atractivo y eso se nota cada vez más en la cultura y en los medios de comunicación en general.
 Francia es un estado administrativamente muy centralizado. ¿Desde tu experiencia española cómo lo valoras?
Francia es un país centralizado a nivel político, aunque las Regiones, que son lo equivalente a nuestras Comunidades Autónomas, asumen ciertas competencias. Si comparo el bienestar de un francés a nivel de derechos y prestaciones administrativas, puedo asegurar que éste es mejor y más rápidamente atendido que un español. El hecho de que el principal foco de poder político esté concentrado no es incompatible con una desconcentración administrativa, para brindarle unos servicios más eficaces al ciudadano. Aquí todo está diluido, el poder político muy fragmentado, y eso no redunda en beneficio del ciudadano, sino que genera desigualdades y confusión.
¿Es entendible y tal vez posible un Estado de las Autonomías en Francia?
Rotundamente no. En Francia, las antiguas provincias del Antiguo Régimen estaban condenadas a la división y a la sumisión al poder monárquico y fue precisamente su “unificación” en un Estado más fuerte,  democrático y laico durante la Revolución francesa, lo que permitió su desarrollo como nación y el fin de los privilegios. Para muchos, en Francia, modernidad y democracia rima con centralismo.
Podríamos decir que España es una democracia todavía inmadura. ¿Como francés, podrías explicar esta frase?
Puedo explicarlo desde mi propia reflexión, que evidentemente se ha nutrido de mi experiencia francesa. Creo que una democracia asentada y madura no tiene problema de identidad, ni busca huir, ni se muestra vulnerable o manipulable por el politiquillo de turno. En una democracia madura, sentirse o no español no es un problema. En una democracia moderna, el asunto de la laicidad ya está zanjado. En una democracia madura, en definitiva, no se mira hacia el pasado, sino hacia el presente y el futuro. Lo que preocupa en una Democracia moderna y asentada es la Educación, las pensiones, el salario, la seguridad, la competitividad, en definitiva el bienestar.
¿Cuál son, según tu opinión, las diferencias ideológicas entre la derecha/izquierda española y la francesa?
Explicar la política desde el espectro derecha/izquierda es muy simplista y tal vez algo anacrónico. El origen de esta dicotomía se remonta a la Revolución Francesa de 1789, tras la cual, en la Asamblea Constituyente, los diputados más moderados se sentaban a la derecha, mientras que aquellos que deseaban cambios más rápidos y radicales se sentaba a la izquierda. En el contexto del Antiguo Régimen y el del siglo XIX, era entendible tal oposición puesto que los primeros defendían los privilegios del poder establecido y el predominio de las clases favorecidas, mientras que los otros defendían a los más débiles. Hoy en día, decir que la izquierda defiende a los pobres y la derecha al poder y a los ricos es, cuando menos, reduccionista. Tanto la denominada izquierda como la derecha tienden a defender el poder - su poder - establecido, hecho comprobado con las oligarquías formadas a raíz de la autonomización del Estado Español. Dicho esto, y empleando la terminología derecha/izquierda, una de las señas de identidad de la lucha entre la izquierda y la derecha francesa se centra  principalmente en el mantenimiento/fomento de las políticas económicas sociales, y la manera de integrar a las minorías derivadas de la inmigración. En España, la izquierda ha perdido su carácter “universalista” pactando con las diferentes fuerzas nacionalistas e independentistas y vendiendo un discurso de modernidad multinacional poco entendible y aceptable hoy en día. Por su parte, la derecha, en cuanto tiene ocasión, privatiza todo lo que puede privando al Estado del ejercicio de competencias cruciales, entrando en total contradicción con ese pretendido patriotismo del que tanto alardea.
Hablemos de emociones: ¿es fácil convivir con una dualidad afectiva e identitaria  sin caer en contradicciones?
Cuando era pequeño, todo era muy complicado. Por una parte, deseaba ser como los demás, cuando me visitaba un amigo, le pedía a mi madre que no me hablara en español. Por otra parte, me sentía de alguna manera desarraigado en Francia y tenía la mente orientada hacia España, era como la “Tierra prometida”. Sin embargo, desde que me instalé en España, he dejado de idealizar a España para verla tal como es, con sus puntos positivos y negativos. Además, me he ido reconciliando con mi parte francesa que rechazaba siendo un niño. Ahora puedo decir con total orgullo y libertad -no hay limitaciones más grandes que las que se pone uno mismo- que soy y me siento español y francés, con todas las contradicciones -y riquezas- que esta dualidad puede implicar.
Defender a ultranza  la identidad según el lugar de nacimiento implica crear enemigos que justifiquen este sentimiento (opinión del historiador italiano Paolo Ginzburg) ¿Qué opinas  de este tema?
Una frase muy acertada. La mecánica del nacionalismo se basa en la enemistad del otro, sin la cual no puede existir. Para que un nacionalismo tenga legitimidad, necesita unos motivos de diferenciación basada en la discriminación, el rechazo y la no aceptación por parte de quien uno se quiere separar. Motivos como el nazismo alemán o el apartheid sudafricano  en los que un pueblo, una nación, por el mero hecho de “ser” son discriminados en el mejor de los casos. Cuando esa discriminación no existe, hay que inventarla. De ahí la importantísima labor de victimización y discurso de crispación del nacionalismo voluntario.
 Define qué es para ti el “nacionalismo”.
Creo que hay dos nacionalismos diferentes. El primero, es el sentir de una comunidad de personas, que por el simple hecho de ser diferentes (por motivos étnicos, religiosos, lingüísticos, sexuales, sociales, económicos, etc.) han sido discriminados de alguna manera por otro grupo. Este nacionalismo es, en mi opinión, un grito de alarma, una reivindicación más que justificada. Estoy hablando de la comunidad negra de Sudáfrica bajo el Aparheid, de los judíos europeos o de ciertos pueblos duramente reprimidos en Europa oriental, como los armenios, los kurdos, o los griegos bajo el dominio otomano. Sin embargo existe otro nacionalismo, más reciente, que pone en tela de juicio principios tan democráticos como la solidaridad, la igualdad, o la sensatez, y cuyo principal fin es obtener el mayor poder posible para quien lidera ese nacionalismo. En ese sentido, se emplean argumentos - a menudo manipulados - históricos, lingüísticos e incluso económicos, para crear en el grupo meta la impresión de que está siendo rechazado, discriminado e incluso reprimido por el “grupo dominante”.
Volvamos al estado autonómico. ¿Crees que garantiza la igualdad de los ciudadanos en derechos y responsabilidades? ¿O más bien es una situación que debilita  y desequilibra al país?
Desde mi experiencia como docente, creo que el poder político, cuanto más disperso esté, más dejará lugar a desautorizaciones y confusión. A menudo se critica al poder central por no saber resolver los problemas de los ciudadanos. Por otra parte, las Comunidades Autónomas, en alguna ocasión, no se ponen de acuerdo a la hora de aplicar criterios comunes, - recordemos el caso reciente de los sistemas sanitarios vasco y riojano - lo cual no hace más que ralentizar y dificultar las prestaciones que un Estado debería poder asumir en todo momento. No olvidemos que todo el aparato institucional deber estar al servicio del ciudadano, independientemente de quien tenga que asumir las competencias.  El problema que tenemos en España es que, por motivos históricos recientes, se suele asociar centralismo con autoritarismo y descentralización con democratización. Eso es una falacia. Lo único que garantiza la vigencia de una democracia es una correcta separación de poderes,   principio que aún está por desarrollar en España. Además, para que una democracia sea efectiva y real, el ciudadano deber poder beneficiarse de todos los servicios y prestaciones que puede ofrecer el Estado. Y cuanto menos desconcentrada esté la maquinaria ejecutiva - y legislativa - en cuestiones importantes, más eficaz y rápidamente podrán prestarse esos servicios.
Estado autonómico igual a gestión eficaz y cercana al ciudadano. ¿Cuál es tu opinión sobre esta frase?
Organización, racionalización y agilidad son las claves para una mejor gestión al ciudadano. Multiplicar los focos de poder político no es la solución. La España de las Taifas ya pasó.
 Francia  cuenta con una larga experiencia democrática. La democracia española es joven y está aún asentándose. ¿Cómo analizarías este diagnóstico?
Bueno, es un hecho. El origen de las democracias europeas, exceptuando la particularidad del Reino Unido, se remontan a la Revolución Francesa. La sociedad española aún tiene que evolucionar, a su ritmo y con reflexiones constructivas. Hay que abandonar el discurso guerracivilista y la crispación en muchos temas. En todas las Autonomías, independientemente del color político, se han ido generando oligarquías caciquiles que recuerdan épocas pasadas. La cuestión nacionalista en un país que no tiene ningún problema en ese sentido también es un lastre que espero se vaya solucionando. Aunque tampoco se puede dejar de mencionar los problemas identitarios que han ido surgiendo en Francia a consecuencia de las olas de inmigración que se han producido desde la época colonial.
¿A qué elemento de  la cultura francesa no renunciarías por nada del mundo?
No me gustaría renunciar a nada. Aunque, si te tengo que dar una respuesta concreta, te diría que al idioma.
¿Y de la española?
Lo mismo.
¿Puedes acabar esta entrevista con un pensamiento, frase o reflexión sobre lo que tú eres: español y francés?
Si mi identidad fuera un lienzo, lo español el color amarillo y lo francés el azul, el lienzo tendría multitud de tonos: algunos bordes serían azules, otros, amarillos, mientras que lo esencial del lienzo contendría todos los matices del verde.

domingo, 27 de noviembre de 2011

ENTREVISTANDO A LOS AMIGOS


Queridos amigos;
 Todos  y cada uno de nosotros formamos parte de una gran diversidad que es la realidad social del contexto en el que vivimos. La historia personal  que  cada uno de nosotros hemos vivido  es parte importante y decisiva  del bagaje cultural e  ideológico que  es nuestro patrimonio personal.
No vivimos en una sociedad monolítica que nos obliga a mirar a todos en la misma dirección aunque, con frecuencia, ése sea el objetivo del poder dominante. Obligar a que  nuestras miradas sean coincidentes es despersonalizarnos a cada uno de nosotros obligándonos a ser lo que realmente no somos.
Estas divergencias o diferentes perspectivas no deben ser un motivo  que impida el entendimiento, el ejercicio de la razón, o la búsqueda de un bien común. No es el objetivo incitar  al enfrentamiento. Al contrario,  pretendemos enriquecernos con la reflexión, insistiendo más en lo que nos une que en lo que nos separa.
A causa de estos pensamientos elaborados en una tarde de  finales de noviembre, ya casi invernal, se me ha ocurrido la idea de publicar en mi blog una serie de entrevistas que fueran el reflejo de ese caudal humano  que puebla la amistad que comparto con todos vosotros.
 Cada entrevista estará totalmente relacionada –ése sería mi intento- con la personalidad de cada uno de los entrevistados.
Su título, aún por madurar, podría ser “Entrevistando a los amigos”.
Es por ello que os animo y os pido que os suméis al proyecto  que nos dará una visión rica y profunda de que somos caminantes, cada uno con nuestra ligera o pesada carga, que caminamos en la misma dirección: ser coherentes con nosotros mismos.
Poco a poco estas entrevistas se irán publicando en mi blog introducidas  con un resumido currículo que exponga el contexto personal del entrevistado.
Gracias por leerme y más aún por participar en este proyecto.
 José Luis

sábado, 12 de noviembre de 2011

EL JUEGO DE LOS ROLES

 

Varias veces amigos en Europa me han dicho que me admiran por el coraje y el altruismo que he tenido en venir a vivir a Etiopía.
Incluso en la cordial despedida de mi empresa, a quien había comunicado claramente que iba a trabajar en una empresa turística, dedicándome a la tasca de logística y marketing, se anunciaba que me iba a vivir a Etiopía, movido por el interés de ayudar a los otros...
La verdad que en mi día a día, liado a pasar presupuestos,  a pelearme porqué un hotel ha subido los precios, o incluso a regatear porqué me hagan una rebaja en el alquiler de los coches, me siento más cercano a un agente de bolsa que a un misionero como me pintan algunos.
Bromas y exageraciones a parte, lo que interesa es como los estereotipos pesan sobre nuestra percepción de África en general, y en la forma que tenemos de relacionarnos con ella.
Estereotipo que pesa sobre nosotros y, naturalmente, sobre los africanos.
La actitud del europeo que va a África ha sido desde siempre la del benefactor, del que lleva el bien: el misionero que va a salvar almas, el explorador que expugna paisajes salvajes llevando a menudo, detrás de si, los ejércitos coloniales, que con sus armas han traído la mortífera luz de la civilización.
Después las formas han mutado, los misioneros se han convertido en cooperantes, los exploradores en turistas y los ejércitos en préstamos y subvenciones para el desarrollo; pero la actitud es siempre la misma, le ayudamos. Le ayudamos con nuestra cooperación, viajes y dinero, pasando siempre por alto que lo que nos llevamos, que aunque sea mucho más inmaterial (experiencias, re-afirmaciones de nosotros mismos, descarga de nuestros sentidos de culpabilidad por estar mejor, …) tiene a menudo mucho más valor de lo que aportamos.
Pero los roles están definidos, y nosotros somos los salvadores, y ellos los salvados, y cada uno atiende a los que se espera de él.
Este discurso lo he escuchado varias veces, pero ahora me confronto con él cada día: casi a cada esquina hay un joven en salud y fuerte que saluda afablemente, dice cuatro sandeces en inglés y luego te pide un birr, o los vendedores ambulantes insisten hasta lo insoportable, esperando que al final les compre “por ayudar”, aunque no lo necesite, o en el bus, a veces soy el único a quien no le dan el cambio…
Al principio dices bueno, que mas da, para mi es barato igual, pero luego te percatas que es aquel mismo sentimiento de salvador que te lleva a esta indulgencia; en el trabajo también, si no se vigila, acabas haciendo todo tu, perdonando responsabilidades a los demás…
Pero, a parte las breves situaciones cotidianas de calle, que siempre son esclavas de la superficialidad y el estereotipo, lo que es más significativo son aquellas ocasiones en que se trata más a fondo con las personas, donde se encuentra la ocasión de construir unas relaciones  que permiten estar al mismo nivel, sin tensiones ocultas y/o intereses que adulteren la forma de ser de cada uno.
Y aquí seguimos llevándonos encima estos prejuicios, aunque a lo mejor en el día a día de la calle nos blindamos y encontramos nuestras formas de resistir a la tentación de nuestro ego de salvadores, cuando encontramos alguien que nos brinda una simpatía sincera y franca, nos sentimos tan felices de poder depositar nuestra confianza en el/ella, que recaemos fácilmente en el vicio de ser “bueno”, invitar siempre nosotros, no ocasionar gastos cuando, al contrario, es normal compartir o bien aceptar la invitación; o si hay un problema, en seguida corremos a querer resolverlo, cuando a lo mejor lo único que se espera de nosotros es que lo escuchemos con empatía, nada más.
Salirse de los condicionamientos de la diferencia es una faena dura que requiere mucho esfuerzo, porqué es natural y humano dejarse condicionar por el peso de los roles predefinidos y esperados por parte de todos, y a veces me siento muy solo en esta tarea de desmontar el estereotipo del “ferenji-dinero-salvador”,  ya que la mayoría de nosotros recae en los mismos errores, como una turista que viajó con mi empresa, que se emocionó tanto por el buen servicio que le hizo un limpia zapatos, que le pagó cien birrs en vez de los dos de la tarifa!!
¡¡No es de extrañarse que luego yo me tenga que pelear para que me den la monedas del cambio!!



jueves, 27 de octubre de 2011

MANDALAS Y YANTRAS




Parece que en nuestra especie existen intuiciones geométricas que nos sirven como lenguaje suficiente para interpretar la realidad.
La tribu amazónica Mundurukú, que logró mantenerse aislada de nuestra civilización hasta hace bien poco, utiliza la geometría sin usar palabras y sin haberla aprendido.
Desde el origen del ser humano las representaciones geométricas han sido un elemento esencial para llegar a comprender su lugar en este mundo, así como para identificarse con el cosmos y con el infinito.
   La mayoría de las culturas poseen configuraciones mandálicas, frecuentemente con intención espiritual: la mandorla (almendra) del arte cristiano medieval, ciertos laberintos en el pavimento de las iglesias góticas, los rosetones de vitral en las iglesias, los diagramas de los pueblos  indios, en el Tíbet los KYLKHOR “ el centro de los alrededores”, etc.…
Actualmente colorear o rellenar con arena coloreada divertidas formas geométricas se encuentran entre una de las múltiples técnicas de relajación.
Yo utilizo éstos mándalas en mis prácticas de yoga para mejorar la concentración de los chicos que acuden a mi sala.
Menos conocidos son los Yantras. Lo configuran Cuadrados, Círculos, Puntos, Triángulos, Estrellas y Pétalos.
Las utilizo en mis prácticas yóguicas. Funcionan como patrones de activación y liberación de impresiones del subconsciente, como una llave para activar nuestra  neuroquímica del bienestar.
De la escuela tántrica recibí el conocimiento para su aplicación en la meditación.
Visualizar un yantra implica utilizar el hemisferio derecho del cerebro, el lado “visual”, que tiene que ver con el reconocimiento y la memorización de las formas y, asimismo, con el pensamiento concreto y las emociones. Todo yantra contiene un mantra. Un mantra, en tanto que sonido, activa el hemisferio izquierdo del cerebro, el lado “verbal”, que está en relación con el habla y el pensamiento abstracto.
Bindu, el puntito en el centro del yantra, es el punto focal de toda la figura. Representa la forma de energía más concentrada.
Cuando una persona que medita combina la contemplación de un yantra con la recitación de un mantra adecuado, implica de manera activa los dos hemisferios en el acto de la meditación. Centrado, con los dos lados del cerebro actuando en armonía, la persona que medita es capaz de alcanzar un estado de conciencia más elevado y sentirse unida al universo.
    Este texto-semilla pretende despertar vuestra curiosidad, antesala de la motivación y puerta del conocimiento.

Se llama yantra tanto a un simple punto, como a un templo majestuoso, que se define como tal, por poseer propiedades ocultas.
El Sri Yantra se compone de nueve triángulos yuxtapuestos y colocados de forma que dan origen a 43 pequeños triángulos. Cuatro de los nueve primeros triángulos están orientados hacia arriba y representan simbólicamente la energía cósmica masculina Śivá; los otros cinco triángulos se orientan hacia abajo y representan la fuerza femenina Śakti. Estos triángulos están rodeados de un loto de ocho pétalos que simboliza a Vishnú. Envolviéndolo, un loto de dieciséis pétalos, representa el poder del yogui sobre la mente y los sentidos. Encerrando este loto se encuentran cuatro líneas concéntricas que se conectan simbólicamente con los dos lotos. La triple línea que lo rodea designa la analogía entre el universo entero y el cuerpo humano.
Cada rasgo arquitectónico representa un aspecto particular del camino a la iluminación



Francesc Márquez Ruiz

miércoles, 26 de octubre de 2011

MANDALAS Y YANTRAS


SOBRE EL LAICISMO ( a propósito de una frase que he leído en el Facebook)








Aunque la frase “esta persona es atea, o sea, no cree en ningún Dios” parezca innecesaria, por obvia o indiscutible, es importante evidenciarla, escribirla y formularla en voz alta, teniendo en cuenta que, por desgracia, en medio mundo, en los tiempos que corren, el ateísmo es un asunto prohibido.
   Para nosotros parece una perogrullada repetir que tenemos derecho a no creer en nada, a no creer en ningún dios. Sin embargo, hoy por hoy, en muchos países islámicos, por política de control y represión, por proselitismo, fanatismo y política de vigilancia y dominio de los ciudadanos críticos y miembros de las minorías culturales, millones de personas no pueden pronunciar en voz alta la mencionada frase porque les va la vida en ello, porque no pueden ampararse en estatutos legales que no existen y porque pueden ser víctimas de sentencias de muerte si son acusados de apóstatas.         
Así de claro y así de real. Quien no lo crea que investigue.
   Ahora bien, lo mencionado anteriormente, no es privativo del islamismo ni de un determinado período de la historia. Los católicos, los protestantes y otras religiones e ideologías han hecho también lo suyo con respecto a la violación de los Derechos Humanos, con respecto a las libertades religiosas. Todos ellos sufragan y contribuyen, con grandes dosis de fanatismo y violencia, al acecho y la aniquilación de los ateos. Para estas creencias e ideologías el ateísmo fue, y es, aunque ahora se exteriorice de forma disimulada en las sociedades occidentales, sinónimo de las peores faltas morales y pasto de mofa y pábulo para el menoscabo, la desconfianza, la humillación y la discriminación.
   En muchas partes de la tierra, ser ateo era y es equivalente a coexistir con la deshonra, la bajeza moral y la falta de espiritualidad. Quien haya visto películas o haya leído novelas sobre la brujería en la Edad Media sabe muy bien a qué me refiero. Quien lea los periódicos, sepa algo de filosofía tomista o de la Inquisición, una brutalidad medieval, sabe muy bien que lo que afirmo no es ninguna exageración, sino la simple mención de hechos constatables y bien conocidos.
(Nelson Muñoz, escritor, comentarista político y filósofo)