OTOÑO EN ALBACETE

OTOÑO EN ALBACETE
Fiesta del Árbol

miércoles, 19 de septiembre de 2018

SAINT-JULIEN D'ESTAVAR ( Cerdaña francesa,18 de septiembre de 2018)

El pequeño pueblecito de Estavar se encuentra en  el departamento de Pirineos Orientales y en  la región de Languedoc-Rosellón, en la comarca de la Alta Cerdaña. Tiene alrededor de unos  500 habitantes. A nivel administrativo  pertenece al distrito de Prades, al cantón de Saillagouse y a la Communauté de communes de Pyrénées Cerdagne.
Muy cerquita de LLivia , un enclave español en medio de territorio francés, famoso por tener una de las farmacias más antiguas de Europa, Estavar duerme en una tranquilidad que incita a reposar y llenarse del silencio.
Ya, sobre el año  839, se menciona esta tranquila villa como la “parrochia Stavar
La "e" protética aparece a finales del siglo XI (villa de Estavar, 1094).  Es muy discutible el origen del topónimo  que da nombre al pueblo pirenaico. Algunos lingüistas lo derivan del euskera.Para comprender el significado del topónimo, se recurre al vasco. La primera parte significaría "cercado" (cf. el vasco estegi, con el mismo sentido y el verbo estu = cerrar), y el segundo elemento significaría "de abajo" según Coromines, lo que daría "el cercado de la parte baja”.
Tanto Estavar como Bajande (pueblecito cercano) son mencionados en el año 839, en el acto de consagración de la catedral de Urgell. Durante la Edad Media pertenecieron a la familia de Llo, que también poseía Évol y Quérigut. A partir del siglo XIV, Estavar y Bajande formaron parte del vizcondado de Évol, creado en 1335.
Pasear por  sus callecitas, como ya he dicho antes, predisponía a la  reflexión y especialmente a la contemplación de su hermosa y humilde iglesia románica de Saint-Julien d’Estavar, a pesar de la oscuridad del cielo que amenazaba tormenta y lluvia. Iglesia de estilo rural, sencilla, sin grandes ostentaciones y perfectamente enclavada en la belleza del paisaje, funciona como una relajante terapia para la vista y para  la alocada vida de las grandes ciudades. Aún dormida en el transcurrir de los siglos, despierta a la presencia del que busca autenticidad  y clausura de otro cualquier bullicio.
Su edificación se llevó a cabo en la segunda mitad del siglo XII, de la que se conserva el ábside y el principio de la nave, el resto, son modificaciones y reconstrucciones posteriores. Es de planta rectangular con un sólo ábside semicircular y cubierta con bóveda de cañón apuntada. Como otras iglesias de la comarca tiene la sacristía y dos capillas laterales añadidas más tarde, en una de las capillas hay una lápida con la fecha de 1538.
En el centro del ábside se encuentra una ventana con tres arquivoltas, la interior de bordón liso, la central imitando un cordón y la más exterior está reforzada con un arco de piedras alargadas. En la parte superior del tambor del ábside se encuentra un friso de dientes de sierra que lo sostienen unas ménsulas talladas con figuras geométricas, de animales y de cabezas humanas, éstas de factura parecida a las que se pueden observar en el ábside de las iglesias de Bolvir y de Guils.
En un cuerpo añadido un poco más alto que la nave, hay el campanario de espadaña con una abertura de dos ojos. La puerta de entrada situada en el muro sur, es de tres arquivoltas lisas.
Queda en el interior del ábside unos fragmentos de sus pinturas murales, en los que se aprecia el Pantocrátor y algún resto de otras figuras (1).


                                               José Luis López Terol


1. Información sacada de algunos textos de Internet y de la propia experiencia del autor. Todas las fotografías son del autor.


                                                   














miércoles, 8 de agosto de 2018

LA TEMPORADA ( Un relato de verano )



Chiste. Se ve a una chica muy guapa llorando desconsoladamente. Entre sollozos comenta  - me dijo que era ganadero y resultó que sólo tenía dos gallinas.

En la virtud de un puñado de palabras, este chiste radiografía un problema bastante conocido en nuestro departamento, allá en el sur de Uruguay, en los límites de la zona austral de América del Sur, en mi tierra de nacimiento, en Maldonado, en las adyacencias de Punta del Este.

 Se trata de una cuestión que solía suceder entre algunas chicas fernandinas de hace muchas décadas, entre quienes veían en el ritual de los veranos de Punta del Este una puerta al progreso personal, a una especie de “personal promotion” transferida y solapada en la dinámica de la alegría de la juventud y de ese espacio temporal que en Maldonado denominamos “la temporada”.

Aquellas jóvenes de entonces soñaban con progresar socialmente y librarse de sus tensiones existenciales mediante un golpe de suerte, sin sacrificios, a través de un acto mágico, azaroso, que diera un vuelco radical a sus días grises sobre la tierra. Por la vía de las tácticas sin estrategias y con muchas dosis de ficción, pretendían buscar una pareja, una promesa espontánea que las llevara al altar de la felicidad sin apuros ni complicaciones. Idealizaban su existencia futura junto a un consorte que finalmente las rescataría de las vulgaridades y desventuras de un Maldonado anclado en el entumecimiento provinciano, varado en las grandezas escasas, generalmente roídas, de una existencia colectiva con exiguos horizontes profesionales y con salidas laborales irrisorias.

Por el camino erróneo de la facilidad, anhelaban encontrar un príncipe joven, o no tan joven, apuesto, elegante, divertido y, sobre todo, con mucho dinero. Deseaban vivir en un escenario social más libre y más fino, menos atrasado y menos pueblerino. Sobre todo, codiciaban un ser con mucha pasta, que en romance paladino quiere decir con una buena cuenta bancaria y con mucho patrimonio.

Todas aquellas historias de entonces, sueño de una noche de verano de un Maldonado lejano, entretelas de habladurías, secretos de corazones de nuestro pueblo, solían darse de bruces contra la realidad, al final del estío, al comienzo de un otoño normalmente desapacible, que en un abrir y cerrar de ojos borraba los regocijos y las expectativas sazonadas en el fragor de las horas de playa y de paseos a la luz de la luna. Al final, terminaban por estrellarse contra la realidad sin ambages ni sutilezas ni romanticismos, como en los relatos minuciosos y objetivos del realismo literario, en los cuales la vida de los personajes se apega a un devenir sin libertad, sin concesiones al sentimentalismo ni a las aquiescencias sin esfuerzos ni renuncias, contra una realidad donde los sueños y las quimeras suelen fenecer sin espejismos y someterse a un contexto sin idealismos ni artificios cómodos

Hacia febrero, final del estío en el Río de la Plata, se imponía el principio de realidad en la subsistencia de aquellas criaturas inocentes, sin experiencia de la vida. Al final del verano, quizás aquellas chicas aprendieran que las apariencias suelen ser engañosas, que la atracción emocional y sexual no son experiencias sucias, sino interesantes para nuestro desarrollo personal, que equivocarse es necesario para aprender a vivir, que sufrir por un amor perdido, aunque haya sido en el engaño y en la desilusión, contribuye a fortalecernos y a ser más precavidos.

Con toda seguridad, las chicas que inspiran mi relato, que imitaban a los turistas y aparentaban bienestar y prosperidad en los ámbitos de la península, finalmente descubrían que ese ritmo de vida tiene precios muy altos, que esa ficción veraniega muere con la estación, en una perdida prácticamente infructuosa de tiempo. Descubrían, posiblemente, que el trabajo, el estudio y el esfuerzo dignifican, que no vale la pena entregar amor, cuerpo, alma, los sueños más caros y los secretos más recónditos, a cambio de casi nada, a quien nos engaña, a quien no valora el afecto ni los sentimientos de las personas, a quien va por la vida pensando que el dios dinero compra placer, afecto, dignidad y sentimientos.

 Nelson Muñoz Díaz

miércoles, 22 de noviembre de 2017

SOBRE ADOCTRINAMIENTOS Y ENSEÑANZA DE LA HISTORIA


  Ahora que comienzan a salir a la luz las manipulaciones históricas del nacionalismo catalán en las instituciones educativas de Cataluña, un iceberg de dominio ideológico, ejercido sistemáticamente durante décadas sobre la opinión y la voluntad de la ciudadanía, en favor de los grupos de poder, grupos que siguen teniendo mucho peso social, ahora que comienzan a divulgarse ampliamente las polémicas y disputas, también insultos, en torno al adoctrinamiento de los niños en los centros educativos, sobre todo en las escuelas de enseñanza primaria en Cataluña, ahora que se habla del escándalo de la participación de menores en actos políticos como el referéndum del 1 de octubre, ahora que se discuten cuestiones que deberían formar parte de un gran debate, no sólo entre los parlamentarios del Congreso, ahora que se discute acerca de un proyecto de ley para crear una agencia independiente que asuma las funciones de la Alta Inspección Educativa, que garantice la igualdad en la educación de todos los españoles, materia que al parecer levanta ampollas en algunos grupos políticos, incluso entre los partidos constitucionalistas que le han permitido al nacionalismo catalán cometer toda clase de maniobras y abusos, es bueno recordar y analizar los métodos, las finalidades y cómo el nacionalismo tergiversa, adultera, desnaturaliza a placer la historia, no sólo en los textos escolares, esa asignatura, esa disciplina del saber que estudia y narra cronológicamente los acontecimientos pasados.
   En mayor o menor grado todos sabemos que la historia no es siempre como nos la cuentan, como nos la quieren vender en los libros, las instituciones, los medios de comunicación y las voces especializadas. Hay mucha historia oficial plagada de imprecisiones y recortes, empedrada de explicaciones interesadas en desfigurar la verdad, en deformar la objetividad de los hechos para ponerlos al servicio del poder. América Latina es un triste ejemplo de esta metodología oficial, de esa historia de la manipulación. 
  Los nacionalismos la conducen, generalmente, a su peculiar campo de entendimiento, basados en la exaltación patriótica y en la reivindicación teñida de sentimentalismo y victimismo, de un victimismo rayando casi siempre en la distorsión completa o parcial de los hechos.
   Los marxistas, dentro del espectro del historicismo, centran la cuestión de la historia en la insistencia de la conciencia histórica, en sus transformaciones y ocultaciones. La interpretación religiosa de la historia sigue siendo la más escandalosa por su afán descarado de protagonismo y adoctrinamiento. La interpretación de la historia hecha por el nacionalismo resulta muchas veces un cuento grosero y fantástico, una píldora de difícil digestión.
   En su “Rebelión de las masas“ Ortega anota que el hombre no tiene naturaleza, sino historia. La teoría historicista, enfoque intelectual que tiende a reducir la realidad humana a su historicidad, una teoría que cuenta con dos enfoques, el historicismo cosmológico, influido por el evolucionismo, que adscribe, vincula, la historia al mundo entero y el historicismo antropológico, que reduce la historicidad al hombre y a sus producciones. El modo de tratamiento de la noción de historicidad ha generado a su vez: el historicismo ontológico, que analiza la historicidad como un constitutivo de lo real y el historicismo epistemológico, para el cual la comprensión de la realidad se da a través de lo histórico.
   Para quienes defienden la visión historicista de los acontecimientos históricos los modos de interpretación se mezclan, se correlacionan y se intercambian. Otros estudiosos de la historia tienen más en cuenta el fluir de los hechos sin segmentarlos o estratificarlos.
   ¿Cuál sería entonces el camino para desentrañar objetivamente los hechos del pasado? ¿El revisionismo que peca de desviación subjetiva y de salirse de las reglas de la ortodoxia o la metodología de estudio e interpretación de la documentación al pie de la letra?
En Argentina se estudiaba en los años 70 una hiistoria de América marcada por el revisionismo. En Uruguay, los profesores de historia, los de derechas, eran absolutamente descriptivos y remarcaban los acontecimientos y gestos que más se acomodaban a sus concepciones de la sociedad y el devenir histórico. En mi opinión el profesorado de izquierda ofrecía una visión crítica más amarga, pero más real y libre de los acontecimientos históricos.
  ¿Es todo relativo en el terreno escabroso de la historia? ¿Es peligroso relativizar en esta asignatura importante que determina nuestro presente y pone a la colectividad en una dirección u otra según su fuerza e influencia?
   Cuando estamos viendo cómo el nacionalismo catalán manosea a la comunidad educativa, a los profesores, a los estudiantes, a los padres y a los centros de educativos de Cataluña, cuando vemos nuevamente cómo el nacionalismo catalán agravia y pisotea, sistemáticamente, la pluralidad, la veracidad y la neutralidad ideológica que debe reinar en las escuelas y demás ámbitos de la enseñanza, cuando sale a la luz un adoctrinamiento vergonzoso, muchos creemos que es hora de batallar por una escuela verdaderamente laica, en donde se neutralicen los fanatismos y los afanes proselitistas de las ideologías políticas y las religiones.

NELSON MUÑOZ DÍAZ

sábado, 30 de julio de 2016

ANFITEATRO ROMANO DE LAS ARENAS DE ARLÉS ( Provenza, Francia )


Este monumento de época romana situado en la ciudad francesa de Arlés  es también  conocido como Las Arenas (Les Arenes, en francés). Se trata de un anfiteatro, similar y de la misma época constructiva que el que se encuentra en la vecina ciudad de Nimes. En ambos casos se celebraban espectáculos y luchas de gladiadores en los primeros siglos de nuestra era. En la actualidad  se celebran festejos taurinos de los que en el sur de Francia hay una gran tradición.
    La historia del Anfiteatro de Arlés comienza en el siglo I y se construye poco después que el Coliseo de Roma, sobre los años 90, con el cual tiene muchas similitudes constructivas. Su tamaño es más reducido y aún así es  muy considerable, ya que en su interior cabían hasta 20.000 espectadores. Hay mucha polémica sobre su grandiosidad y el lugar que ocupa entre los grandes anfiteatros romanos del mundo. No obstante, no siempre ha sido un recinto exclusivo para espectáculos, ya que durante la Edad Media, el anfiteatro romano de Arlés se transformó en fortaleza y en su interior se construyeron hasta 200 casas y hasta dos capillas para el culto religioso.
Tuvo que ser en el año 1825 cuando se decidió devolverle su aspecto original. Y fue una rehabilitación que impulsó el escritor Prosper Merimée, famoso sobre todo, por su novela que inspiró la ópera Carmen, que, además de  ser un gran literato, también fue un personaje extraordinariamente culto que dominaba varios idiomas, tenía estudios de leyes y, especialmente, era un gran historiador y arqueólogo. Razones por las que promovió la recuperación de Las Arenas de Arlés.
No obstante, tras aquella primera intervención en la recuperación del Anfiteatro, se llevó a cabo una mejor y más profunda restauración. No solamente se recuperó su aspecto original, sino que en el proceso de reconstrucción  se reutilizaron materiales originales. Cuando fue necesario, se  esculpieron  nuevas piezas de piedra extraídas de las mismas canteras romanas, trabajadas con los antiguos criterios y formas como los originales
Visualmente se diferencia claramente la parte original de la  histórica, algo que siempre provoca cierta polémica y que, al mismo  tiempo,  no pretende engañar al visitante con una edificación  de cartón piedra como, desgraciadamente, sucede en tantos lugares.
  Junto a nueve monumentos más de Arlés, el anfiteatro forma parte de listado del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO. Además, al Anfiteatro de Arlés y a su incontestable valor histórico, le suma que  en sí mismo es un  gran motivo de inspiración artística, ya que fue un lugar que pintó en varias ocasiones el pintor holandés Vincent Van Gogh durante su estancia arlesiana. Momento en el que creó algunas de sus obras maestras, como Café de noche o La Casa Amarilla . Su presencia forma parte en la  actualidad de la Ruta Van Gogh por la ciudad.
Ir a Arlés y no visitar el resto de sus monumentos Patrimonio de la Humanidad podría considerarse como un  sacrilegio. Casi con la misma y rotunda  importancia que el anfiteatro, se han de visitar los siguientes monumentos: el Teatro Antiguo, los Criptopórticos ( el Fórum subterráneo), las grandiosas  Termas de Constantino, Les Alyscamps ( necrópolis  romana y paleocristiana  e Iglesia de San Honorato), el Claustro e iglesia de Saint- Trophime, Ia Tour des Morgues, construída al final de S.I antes de Cristo…
Arlés está en la Provenza. Se ha de  pasear por sus calles,  disfrutar de su arquitectura, de los increíbles paseos a lo largo del Ródano y degustar su deliciosa cocina provenzal. Eso sí, si podéis, gozad de todo esto en primavera o en otoño. En verano, las altísimas temperaturas, nada envidiosas de las de Córdoba, os llevarán a “emborracharos” con la bebida de la región, el Mónaco. A mí, en verdad, me encantó y, entre arte y arte, unas buenas jarras de esta refrescante bebida, me alegraron el día.
Y en mi propio beneficio.

José Luis López  Terol
(Arlés, 28 de julio de 2016)










domingo, 12 de julio de 2015

CONGRESO EXTRAORDINARIO DE  DE  UPyD: REFLEXIONES
( Juan Francisco Cortés Santiago)

Estoy de vacaciones, en Francia, mi otra patria. Sin embargo mis mirada y reflexiones están puestas en España, más concretamente en UPyD. El motivo de tan poco bucólicos pensamientos es la celebración del Congreso Extraordinario de dicho partido ayer, sábado 11 de julio. En él, la líder del partido, Rosa Díez, se despedía emocionada ante la afiliación reunida en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Pero el Congreso no se convocó sólo para despedir a su líder, sino para dar paso a un nuevo Consejo de Dirección. Cuatro candidaturas, todas ellas exentas de avales, concurrieron a dicho proceso.
Desde un punto de vista mediático, dos eran las candidaturas que más jugo ofrecían. La exonimamente llamada oficialista, “Unidos por UPyD”, encabezada por Andrés Herzog, el abogado que estuvo al frente de la querella contra Bankia, y Gorka Maneiro, el único diputado de la formación magenta en el Parlamento Vasco.
Por otro lado, “Renovadores de UPyD”, encabezada por la escritora, filóloga y diputada nacional Irene Lozano, gran apoyo de Zaida Cantera. Candidatura en cuyas filas se encuentra el ex diputado nacional y ex candidato a la Generalidad Valenciana, Toni Cantó.
Me declaro simpatizante - no oficial - de UPyD  por diversos motivos que no procede exponer por ahora. Y vaya por delante que, antes de que se anunciaran las diferentes candidaturas, yo ya tenía cierta predilección por Gorka Maneiro. Considero que ha realizado una ingente labor en el Parlamento Vasco, desde su soledad, su franqueza, valentía y espíritu progresista y conciliador.
El caso Sosa Wagner me dejó un sabor amargo. No me corresponde entrar a valorar el trabajo de nadie, ya que, entre otras razones,  carezco de datos que sólo algunos manejan. Ahora bien, me tomaré la licencia de afirmar que muy desafortunados fueron algunos comentarios o “adjetivos” que ciertos diputados nacionales vertieron sobre el ex eurodiputado. En defensa de Irene Lozano, recordaré que pidió disculpas públicas.
El asunto de Ciudadanos es, cuando menos, espinoso. Podríanse enumerar diferencias programáticas y actitudinales entre ambas formaciones para justificar la negativa de los magenta a pactar. Gestación Subrogada, querellas y denuncias judiciales contra corruptos y golpistas constitucionales, elecciones orgánicas sin avales, política impositiva, Custodia Compartida, Sanidad Universal, y un largo etcétera. Todas ellas salvables, si se quiere.
Pero es que, si ambos comparten el diagnóstico de que la igualdad social, económica y territorial de los españoles ha sido mermada en gran medida por los nacionalismos periféricos, donde C’s propone un “Gran Pacto de Estado” por la Educación, sin osar replantearse el modelo competencial, UPyD, desde sus inicios se ha posicionado a favor, y sin paliativos, de devolver las competencias de Sanidad y Educación al Estado. Y lo que, a criterios de algunos, pueda parecer un mero capricho no es sino la consecuencia lógica de la asunción por parte de los magenta de que el arma más valiosa para un nacionalista es la Educación. Ningún pacto de Estado impedirá que el nacionalismo adoctrine en las aulas dado que en ello va su supervivencia. No huelga recordar que el Gobierno Autonómico Catalán se ha negado sistemáticamente a cumplir las resoluciones judiciales y los artículos de la LOMCE relativos al bilingüismo. Por ello, el único garante de la igualdad en materia de Educación y Sanidad ha de ser el Estado. Y eso es innegociable.
Volvamos al Congreso Extraordinario. Ha ganado la Candidatura de Herzog y Maneiro frente a la de Lozano. Y por un estrecho margen. Quiero pensar que lo esencial a ojos de todos sigue siendo el proyecto único que representa UPyD para España. Quiero pensar también que la candidatura ganadora tendrá en cuenta el apoyo que han recibido Irene Lozano y los renovadores. Quiero pensar que Irene Lozano es un gran activo para el partido. Una mujer luchadora, comprometida, abierta, solidaria y de consensos. Quiero pensar que la formación magenta necesita a Irene Lozano. Quiero pensar que no me he equivocado. Por UPyD. Por España.
                                           





martes, 7 de julio de 2015

IDENTIDAD, CULTURA Y POLÍTICA I
NELSON MUÑOZ DÍAZ 

Nelson Muñoz Díaz nace en Maldonado, Uruguay, en un día de otoño del hemisferio sur de 1946. Su infancia, adolescencia y juventud transcurren en el seno de una familia humilde y trabajadora de la sociedad fernandina.
Fue partícipe de una enseñanza pública, laica, gratuita y obligatoria de un nivel reconocido internacionalmente.
Buen lector desde sus años mozos, se interesa por los temas sociales, políticos y filosóficos. Amante y seguidor del urbanismo, la arquitectura, la plástica, el arte, el cine, la literatura, el arte y los viajes.
Ya en el Liceo, cursa el grado preparatorio en Derecho, pero finalmente se decanta por la filosofía, disciplina en la que nunca llega a graduarse.
La convulsa situación política del Uruguay en la década de los setenta y las nulas posibilidades de progresar en su ciudad natal lo llevan a Buenos Aires, ciudad en la cual estudia y trabaja en la Secundaria, dentro de la Enseñanza  Privada.
Su militancia política en Uruguay le ocasiona graves problemas tanto en su país natal como en Argentina. Sintiéndose perseguido y en ojo de mira de las dictaduras de dichos países,  se ve obligado a “emigrar”  a Barcelona, España.
Trabaja en diferentes menesteres para poder sobrevivir. La buena acogida de los españoles y su solidaridad le permiten una subsistencia más digna, al mismo tiempo que posibilitan que inicie estudios de magisterio, que felizmente acaba en 1985, especializándose en Filología Hispánica. Dos años después aprueba las oposiciones de Educación Primaria y se convierte en funcionario del Estado. Ejerce la docencia en múltiples lugares de la geografía catalana. En el 2011 se jubila.
Participa activamente en debates políticos, tanto en la prensa como en las redes sociales. Su infinidad de artículos, todos ellos muy celebrados y reconocidos,  abarca diferentes temas como el laicismo, el fundamentalismo islámico, el ecologismo, la defensa de los derechos de los homosexuales, la situación política uruguaya, situación económica de España y un largo etcétera temático.
De pluma afilada y concisa, enriquecida con un espléndido vocabulario, incide exitosamente en los relatos cortos. Todos ellos de una complejidad estructural casi borgiana. La presencia de Onetti y Benedetti es muy perceptible en todos sus textos,  así como en todo su mundo literario.
Existe el proyecto de una recopilación de todos ellos para una futura publicación.


1.   Naciste en Uruguay y llevas viviendo más de la mitad de tu vida en España. ¿Crees que el origen  define la entidad personal?

     Concibo la identidad personal como un proceso en construcción. Sin embargo, eso no quiere decir que el edificio de la identidad no esté hecho de rasgos permanentes, de conciencia reflexiva, de fisonomías íntimas y de surcos vitales que nos caracterizan como sujetos frente a los demás.
  Nuestra identidad es un quehacer en perpetuo montaje, una obra individual llena de enlaces, ajustes, desajustes y articulaciones que consta de raíces y rasgos, muchos de los cuales son hereditarios o innatos, directamente relacionados con el fondo de nuestro propio universo interior y con la geografía y las circunstancias en la que se desarrolla nuestra vida, sobre todo la inicial.
   Bajo dichas circunstancias, sobre todo las sociales y económicas, circunstancias no siempre inamovibles, creo que el origen de nuestro nacimiento define nuestra identidad personal, ese conjunto de atributos y particularidades que ejercen una influencia extraordinaria en la especificidad de nuestra existencia personal.

2. ¿El hecho de  pertenecer a una comunidad con sus características particulares  ha influido  en tus sentimientos como ciudadano o en tu visión de la vida?

  Como a todo bicho viviente a mí también me ha influido la genética. He heredado mis genes de una familia trabajadora, elementos biológicos que han tenido una influencia elemental, un porcentaje considerable en el perfil de mi carácter y mi temperamento. Familia proletaria, ambiente social y cultural pobre, genes, educación y un contexto uruguayo en franca decadencia institucional han influido, y todavía se manifiestan, de forma irrefutable en el desarrollo de mi temple emocional y social, en mi conciencia de ciudadano, en mi relación conmigo mismo y con el mundo y en mi educación primera. Del mismo modo, dichos genes han terciado en una constitución física y anímica proclive al pesimismo y al desánimo.
  Uruguay ha tenido un predominio concluyente en mi vida, pero también la ha tenido España, el lugar donde he crecido como persona y donde tengo amigos entrañables. España, Cataluña y Barcelona componen la geografía humana y física donde me he ganado el pan y donde he aprendido muchas cosas, donde se ha configurado mi autonomía personal, una emancipación propia que ha encontrado grandes cuotas de libertad para respirar y para desenvolverse en una atmósfera vivificante que nunca antes había conocido.
   Si el acopio de vivencias dice algo, aseguro que a estas alturas de mi vida soy más español que uruguayo, más catalán que fernandino. Llevo más de cuarenta años viviendo fuera del lugar donde nací, integrado, por lo menos así lo creo, en una Cataluña y en una España que me han acogido con generosidad y cobijo, de forma extraordinaria.  Desde este reconocimiento respondo a tu pregunta.
   Aunque a veces no lo parezca, declaro, también, que no me olvido jamás de mis orígenes bien humildes ni del lugar en el que he crecido como niño y como joven. Soy hijo de una familia proletaria de un Uruguay que llevo en mi corazón junto con esta sociedad, este país que para mí sigue siendo extraordinario, que me ha adoptado y me brinda oportunidades para estar relativamente satisfecho de mi propia existencia.
   Soy hijo de las circunstancias como todo hijo de vecino. Hay instantes en que me rindo a la desesperanza y existen otros en que me entrego a la felicidad que transmiten los pequeños placeres. A veces creo que soy libre y que mis opiniones y mis apreciaciones están hechas de la conciencia de mis propios actos, cuando, en verdad, obedecen a la inocencia de las causas que determinan todas las cosas.

3.   Creo que eres una persona enriquecida por una doble mirada. Por un lado está tu perspectiva  latinoamericana y por otro la europea. ¿En cuál de ellas te sientes más cómodo?

Llevo  40 años residiendo en Barcelona. Esa es una de las razones, no  la más importante, por la que me siento más cómodo viviendo en Cataluña,  España. Reconozco, no obstante, que no hay día que no acudan a mi espíritu las emociones, los sentimientos, los asuntos y los contenidos esenciales relacionados con las vivencias experimentadas en el país donde nací.
Me reconozco en el ambiente provinciano de un Maldonado muy lejano, aletargado y apático y en un sinfín de vicisitudes acaecidas en los paisajes del este uruguayo, que se van difuminando en el universo de un olvido involuntario.
      A estas alturas de la partida que me ha tocado jugar, una existencia enriquecida por dos perspectivas contrastadas y a la vez abatida por las numerosas circunstancias de mi propia historia personal y familiar, tengo que reconocer que los influjos y las perspectivas de mi existencia constan de cuantiosos ángulos, aristas y puntos de fuga. Tengo que aceptar, asimismo, que el pragmatismo nunca ha sido mi fuerte, que percibo el firmamento con muchas dosis de idealismo, que soy un sentimental sin corrección, que he aprendido mucho más de la perseverancia que de mi propia inteligencia. Una comprensión costosa de las cosas que, al día de hoy, soy incapaz de evaluar, y que, sobre todo, he aprendido a ver, contemplar y valorar los contextos que han abarcado y que todavía me abrazan y a relacionarme con la realidad de acuerdo a mis propias demarcaciones existenciales. Las configuraciones de mi existencia se han venido construyendo con escasos elementos, con muy pocos éxitos y con cuantiosos ensayos y caídas.  
Las perspectivas por las que me preguntas lidian contra las dificultades de mis limitaciones mentales y merman sin solución de continuidad a medida que me hago más viejo. La retentiva latinoamericana camina errática en dirección a un abismo insondable. La representación europea me lleva a los momentos más felices de mi vida y me deja a las puertas de un devenir confuso, en los muros de un mañana hermético e imposible de escudriñar. Me abandona al borde de una dimensión misteriosa por la que aspiro a partir entre el retiro y el silencio.

4. ¿Hay conflicto entre ellas

No hay conflictos entre esas dos perspectivas, entre esos dos universos, entre esos dos trayectos de un mismo bosquejo vital, de un mismo camino hacia mí mismo. Son perspectivas que percibo yuxtapuestas y que se han complementado, recíprocamente, en ese apasionante y único acto de sobrevivir, en ese transcurso colmado de avatares y cambios  que me han permitido disfrutar de una cierta emancipación y algunas libertades.

5. Hablemos de emociones: ¿es fácil convivir con una dualidad  afectiva e  identitaria  sin caer en contradicciones?

   Soy una persona algo primitiva que se expresa habitualmente bajo una conducta emocional, bajo un comportamiento que, lejos de encerrarme en incomunicaciones, algunas veces me permite trascender. Soy esencialmente discordante y hasta incongruente. Soy  apasionado, pero eso no significa que no tenga frenos, que mis afectos sean efímeros, que  no tenga empatías, que no sopese las reflexiones, que no pueda identificarme con las alegrías, los sueños y las peripecias que experimentan los demás. Soy esencialmente contradictorio, vehemente, sentimental y a pesar de todo ello puedo establecer vínculos regulares y duraderos con otros seres humanos y con mi propio pasado.
   Amo a España, amo a Cataluña y, por distintas razones, sigo apegado al Uruguay.  Confieso que con frecuencia experimento, también, la ambivalencia anímica con todo a lo que se refiere al país donde nacimos, un estado espiritual que por lo general refleja emociones, afectos y críticas de valencias de signo positivo y negativo.

6. ¿Crees que en tu visión de la realidad del país hoy día se mezclan sentimientos emocionales que te impiden objetivar lo que allí está pasando?

Mi visión de la realidad uruguaya está impregnada de subjetividad, principalmente de afectividad, de simpatías, de esperanzas, de escasas idealizaciones y de deseos de progreso para la población humilde del país en que nací. Pero también está movida por la objetividad y la crítica, por una perspectiva analítica que trata de descubrir las luces, las sombras y las raíces de los pequeños éxitos, los conflictos humanos y sociales y las dificultades de la gente corriente como yo.
Teniendo en cuenta que la realidad no es una cuestión sujeta a la invariabilidad, mi visión del Uruguay de hoy se sostiene sobre una información cotidiana, sobre los mensajes y conversaciones por internet, por una información fundamentalmente periodística que da cuenta de las circunstancias que fluyen en la nación del río de los pájaros pintados.
Con independencia de mi forma de pensar, sentir o concebir el país donde nací, mi contemplación sobre él, de su presente y su pasado, se detiene en su humanidad, registra sus movimientos, sus problemas y vicisitudes, pone su enfoque sobre una ciudadanía que trabaja con la realidad para cambiarla, que actúa para manifestar que la situación política, social y económica es transformable y que los cambios para bien, para el bien de todos y no de unos pocos, son posibles.
Matizar en este tipo de trabajo es muy importante para no caer en injusticias ni maniqueísmos ni afirmaciones simplistas o excesivamente reduccionistas. Es un arte que cuesta dominar.

7.Podríamos decir que España es una democracia todavía inmadura. ¿Como uruguayo, podrías reflexionar sobre esta frase?

  ¿Se puede asegurar que nuestra democracia es realmente pujante y que está definitivamente consolidada cuando la ideología que domina el poder debilita el Estado de Derecho y el Estado de Bienestar, cuando los poderes, que son los que deberían dar ejemplo, los que interpretan y aplican la ley y la justicia, no son siempre congruentes y proporcionados?
  ¿En verdad se puede hablar de Estado social y democrático de Derecho, de un sistema de libertades y obligaciones maduro y garantista, con una cierta calidad democrática, cuando, una y otra vez, los discursos oficiales y de un sector de la clase política en la oposición son profundamente demagógicos, cuando se ponen paños calientes a los problemas generados por una crisis injusta, por un neoliberalismo rampante, cuando se exige austeridad sólo a las capas más indefensas de la población, cuando no llegan nunca, o llegan mal y tarde, las soluciones para la mayoría, cuando existe escaso o nulo interés en atajar las desigualdades económicas y sociales, cuando para contener la conflictividad social creciente se implementan leyes mordazas, cuyo único propósito es defender las prerrogativas de las minorías ricas y mimadas?
  ¿Se puede hablar de democracia consolidada cuando ésta  ha sido convertida en un sistema electoral permanente, cuando nuestros gobernantes y nuestra clase política en general terminan de pasar elección e inmediatamente comienzan a actuar pensando en la siguiente?
    Una democracia madura separa categóricamente el Poder Judicial del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo, cuestión cardinal que en la actualidad, bajo el mando del Partido Popular, deja mucho que desear. Una democracia madura no sólo respeta a rajatabla la aconfesionalidad manifestada en la Constitución española, sino que promueve el laicismo, un sistema de garantías que prescinde de proselitismos religiosos o político en las instituciones del Estado, un sistema de convivencia basado en el principio de separación de la sociedad civil y de la sociedad religiosa. El Estado laico jamás combate las religiones que respetan la paz social, la pluralidad, la buena convivencia, todas las razones reflejadas en nuestro marco constitucional. En un Estado verdaderamente democrático sobran los concordatos, ya sean con la Iglesia Católica o con otras confesiones religiosas.
  En una democracia de calidad la clase política y la ciudadanía promueven de forma conjunta y sistemática la calidad de la sanidad pública, una sanidad  que en España, hasta hace cuatro años, era famosa en el mundo por la eficacia y calidad de sus servicios, unas prestaciones que lamentablemente hoy están sufriendo los embates brutales de las políticas de la derecha española en el gobierno del país. En una democracia de calidad todos sus protagonistas, sean representantes o representados, se preocupan seriamente por la transparencia y por la excelencia pedagógica en la educación pública. Luchan juntos contra el fraude fiscal, contra la corrupción política y empresarial y contra la economía sumergida.
   Una democracia madura suele triunfar sobre el paro excesivo y sus consecuencias dramáticas y suele poner todos los recursos a su alcance para que sus investigadores, científicos y jóvenes con preparación no se vayan del país.
   No existe una democracia real con una tasa de paro que ronda el 25%, cuando en realidad existen recursos para subsanar semejante tragedia humana y social. 
   No se fortalece el sistema democrático imponiendo más austeridad, aplicando una rigidez económica financiera que, sobre todo, ha patrocinado y ha impuesto la derecha española bajo el  paradigma económico de la severidad expansiva, una austeridad que sólo ha servido para llevar al borde de la miseria a millones de ciudadanos españoles, para hacer más ricos a los multimillonarios y para que las mafias empresariales, nacionales e internacionales, campen por sus respetos.
   No es con indiferencia oficial que se reparan las desigualdades que produce el sistema, sino practicando la redistribución de la riqueza y poniendo los elementos económicos, presupuestarios, fiscales y políticos para conseguir dicha reparación.
   Un sistema con controles democráticos facilita el establecimiento de empresarios que no despiden sin ningún coste, que no basan sus ganancias en la súper explotación y en salarios de hambre, sino en la modernidad y la innovación.
   Un sistema democrático maduro impulsa la democracia participativa y combate la desafección social con la política. No es indiferente a los dramas humanos y sociales que producen los desahucios o la exclusión social. No permite que se haga triunfalismo con la creación de un empleo precario y con salarios mínimos, propios del Tercer mundo, que dejan a los trabajadores sin ninguna protección, a merced de la temporalidad, los abusos empresariales y una esclavitud laboral que se está pareciendo a épocas que parecían definitivamente superadas.
   Salta a la vista que la democracia española es perfectible y que, hoy por hoy, está necesitada de reparaciones o transformaciones perentorias, sobre todo ahora, cuando finaliza una administración, la del gobierno del Partido Popular, caracterizada por castigar sin tregua, mediante el rodillo de la mayoría absoluta y las políticas económicas neoliberales, no sólo a los ciudadanos, sino a todas las institucionales del Estado de Derecho, a un Estado que se rige por un sistema, de leyes e instituciones, ordenado en torno a una Constitución aprobada por el pueblo, por una Carta Magna que también está necesitada de modificaciones que deberían ser refrendadas por la voluntad popular y no por las premuras oficiales del gobierno de turno.
   Desde este punto de vista, el de la perfectibilidad de nuestro sistema de garantías y l ibertades, cabe preguntarse también si se puede hablar de democracia plena, cuando quienes dicen representarnos en los hechos encarnan los intereses de una minoría privilegiada, cuando se actúa con escasa equidad e imparcialidad, con arrogancia, con alejamiento o haciendo la vista gorda sobre temas básicos o cuando se permite que fallen resortes esenciales de la justicia social, cuando se malogran los pilares fundamentales del Estado de Derecho, el formal y el material, en la conducción del país y en la resolución de los problemas y dificultades que atañen a la población de a pie, a la gente real que vive de un salario o una pensión.





lunes, 11 de marzo de 2013

VOLVER



Anoche, disfrutando y emocionándome otra vez con la película de Pedro Almodóvar “Volver”, recordaba el verano de 2005. Julio exactamente.
Veranos inclementes los manchegos. Ardor que penetra por los huesos y que derrumba hasta a los más valientes. Luz cegadora en un cielo que recupera su inmenso azul en los amaneceres y cuando el sol, al atardecer, emprende su diario y cansino viaje.
 Los veranos en Albacete capital son, al menos para mí, insufribles. El mundo despierta muy de mañana al cobijo del frescor matutino para después refugiarse  en la protección de su  guarida. Tiempo de largas y formidables siestas. De libros esperando su lectura, de persianas  caídas intentando atrapar el  casi imperceptible  frescor de la penumbra. Calles solitarias  inundadas de un fuego abrasador que devora la mínima energía que   el calor no había osado robar. Casi agradecida, la gente busca la sombra en busca de una brisa que no llega  de un mar distante y ajeno a la llanura manchega. Calma absoluta y agobiante. Suspiros estrangulados por  un silencio resignado.
Recuerdo que en uno  de los veranos que pasé en la tórrida Al-Basit vino a visitarme mi amiga  Rita.
Desde su   lluviosa y fría Holanda era imposible pensar que el verano mesetario en nada se le parecía al que ella   acostumbraba. A las cuatro de la tarde se le ocurrió  la indigesta idea  de  salir a tomar algo. A pesar de mis advertencias y súplicas en las que le explicaba que a esa hora la ciudad era un cementerio, que las piedras emanaban fuego, que la sofoquina era irresistible y que no veríamos  ni una sola alma en la ciudad, se empeñó en la aventura. (Un suicidio canicular era lo que yo sentía).
Efectivamente, salimos.
Nada más abrir la puerta de la calle, Rita se sintió abofeteada por la tremenda ola de altísima temperatura que se quedó  parada e instalada en su cara. Su rostro, de suavidad casi nórdica, enrojeció súbitamente y su voz  se transformó en un susurro.
Apenas pudo farfullar un “tienes razón” y regresamos a casa.

Por mucho que lo intento, no consigo recordar qué  motivos  me habían retenido en  ese Albacete  sediento del verano del 2005. Verano tórrido como casi todos, donde el clima nos castigaba  con  sus  indecentes cuarenta y cuatro  grados en las horas centrales  del día.
Carmen Sánchez estaba pasando unos días en la  Nueva York de La Mancha, como muy bien la había definido Azorín. Y es cierto, porque, encaminando la ciudad desde la bajada  de  Chinchilla, Albacete recorta en el horizonte su silueta más neoyorquina. Su familia y especialmente  su madre, Faustina, albaceteña de El Jardín, eran  el único objeto de su visita. Vivía en Barcelona y, siempre que podía, se acercaba a la ciudad manchega para compartir  con ella días de cercanía y añoranzas.
Se me ocurrió la estrafalaria idea de hacer un recorrido por la que denominamos la Ruta de Don Quijote. Un itinerario muy “sui generis”, ya que, en realidad, nos lo inventamos  sin seguir los más mínimos criterios  geográficos, históricos, literarios o documentales. Y decía estrafalaria, porque a nadie en su sano juicio se le  habría ocurrido tal cosa en el mes de julio y en Albacete.
La realidad  es que  ninguna de mis compinches de aventura puso la más mínima objeción, ni siquiera Faustina, ejemplo de  sensatez y discreción. Sé que a  ella, más que a nadie, le sedujo la idea.
Ambas, madre e hija, aceptaron con agrado aquel loco  viaje.

Quedamos en madrugar para evitar el sofoco veraniego  y, reconfortados con el aire acondicionado de mi Fiat  Stylo, emprendimos la  marcha sin un destino claro, aunque sí seguros de no perdernos dos emblemáticas ciudades manchegas: Villanueva de los Infantes y Almagro.
Curiosamente, la  nacional  322 que nos llevaba en dirección a Alcaraz nos regaló la aparición inesperada de El Jardín, minúscula patria chica de Faustina. Nada mejor que desayunar en el bar merendero de la carretera,  a la sombra de la parra que cubría la entrada  y con la música monótona  y tontorrona del volar incontrolado de miles de  sudorosas y fastidiosas avispas.
Café con leche y sabrosas tortas de manteca y la recuperación de Faustina de parte de su infancia.  Una infancia ya lejana en el tiempo y que anidó de nuevo en su memoria. Remembranza  histórica recuperada  a través de un paisaje que se colaba a través de las cortinas  y de aquellas tortas que le devolvieron lejanos sabores   que, aunque antiguos, los sintió como nuevos y más vivos que nunca.
Creo recordar que,  a pesar de que El jardín está a pocos quilómetros de Albacete, Faustina nunca había vuelto a su aldea natal. No sé si fue simple indolencia o el rechazo a un viaje simbólico al mundo de los ancestros que  sabía que no era ya el suyo. Creo poder afirmar que, de regreso,  la Fausta se llevó sus recuerdos a cuestas y para siempre.
Almagro nos recibió  envuelto en  un enorme ajetreo. Un ir y venir de gentes, electricistas, técnicos de sonido,  focos, cámaras, atrezzo, enormes tráileres habían tomado posesión de la ciudad.  Almagro presumía, y con razón y orgullo, de su preciosa plaza flamenca  y de su histórico y bien conservado corral de comedias. Hoy  día constituye el único ejemplo de teatro íntegramente conservado en el mundo de  esta clase de  espacio escénico tan frecuente en la España del XVII.
No era el Festival Internacional de Teatro Clásico que cada año se celebra en esta ciudad  manchega el que había invadido sus calles y plazas; eran el director  internacional de cine del pueblo vecino de Calzada de Calatrava, Pedro Almodóvar, y todo su equipo que estaban rodando su película “Volver”. Junto a  Pedro estaban Penélope Cruz, Lola Dueñas, Blanca Portillo (a la que no vimos), Yohana Cobo y se supone que Carmen Maura y Chus Lampreave a las que tampoco tuvimos la oportunidad de admirar y de las que me considero un sumo admirador, así como de todo el cine de Almodóvar.  Sus estrenos son siempre para mí,  además de un acontecimiento cultural, un regalo que espero ansiosamente.
Para dos cinéfilos de pro, como éramos y seguimos siendo Carmen y el que escribe esta pequeña crónica, perdernos  el rodaje de la película era  un pecado de imposible absolución. Así que, ni cortos ni perezosos, nos acercamos a esa enorme amalgama de focos y cables que cubría la puerta de una hermosa casa labriega en la que supuestamente vivía la tía Paula, o sea, Chus Lampreave.
En aquella época no tenía aún la cámara de la que dispongo ahora y que habría llamado excesivamente la atención del equipo de seguridad del rodaje de la  película. Una pequeña cámara digital Pentax, no mayor que mi mano, derecha era suficiente.
En la escena que estaban rodando, Penélope Cruz acompañada de Lola Dueñas, su hermana en la ficción cinematográfica y Yohana Cobo, su hija en la cinta, llegaban desde Madrid para visitar sorpresivamente a la tía Paula.
Penélope aumentaba su trasero con una prótesis que engordaba su figura, más al estilo de las mujeres lugareñas, llamaba a la puerta de la tía seguidas por su hija y hermana. Vestida con una falda de cuadros y un jersey  ajustado de color violeta gesticulaba antes de  hacer sonar la aldaba de la puerta de entrada. Su cabello recogido en forma de un indolente moño aportaba más veracidad a la escena.
Lola Dueñas, nerviosa,  fumando cigarro tras cigarro, trotaba de un lado a otro antes de entrar en escena. Pedro, oculto en algún lugar del rodaje daba las órdenes  necesarias y  gritaba “acción” y  corten  reiteradamente. Es sabido que su perfeccionismo  llega a crear un clima de angustia en los actores que trabajan en sus películas. No sin razón, está considerado el  George Kukor español, por extraer de las actrices  todo lo mejor de ellas.
El cine convierte en magia lo anodino, nos hace viajar a nuestro interior en busca de paisajes ocultos y crea identidades que desconocemos y, cuando  disfrutamos de una escena cinematográfica, bien repanchigados en la butaca de nuestro cine, olvidamos el trabajo de horas,  días y meses que lleva consigo  la filmación de una película.
Escondidos desde nuestro poco disimulado escondrijo, embelesados y silenciosos, contemplábamos  el desarrollo de la escena con una Penélope Cruz entregada y siempre reforzada en su papel por las magníficas Lola Dueñas y Yohana Cobo. Después de cada toma, vestuario, maquillaje y peluquería acudían a  retocar a nuestras estrellas.
Nos habríamos quedado allí toda la tarde, pero el día languidecía y  Faustina, ajena a nuestras veleidades cinematográficas, paciente, nos esperaba cercana a la calle del rodaje.
“Volver” me devolvió un  recuerdo ya lejano que se sumó a la emoción de la propia película y   una  mirada más cercana me la hizo sentir más mía, nuestra, universal.

Con un sol más clemente, emprendimos el  retorno por las Lagunas de Ruidera. El paisaje dibujaba en  los campos de  Munera extensos mares dorados de mieses ya segadas. La luz crepuscular lo matizaba tanto que heló las palabras. En silencio presentíamos la cercanía de la llegada: Albacete.

(José Luis López  Terol, Barcelona, 9 de marzo de 2013)