OTOÑO EN ALBACETE

OTOÑO EN ALBACETE
Fiesta del Árbol

lunes, 2 de diciembre de 2019

COMPROMISO

 La ciudad parece un escenario ficticio, iluminado e inerme, un rincón protector para los seres que parten, para los condenados que levantan velas rumbo al ostracismo, en el que no se contemplan los retornos. 

  Los árboles y plantas de este jardín, con sus formas y coloraciones tornadizas, con sus ramas caprichosas y con sus hojas caducas y otoñales, vestidas para la celebración del adiós, antes de disolverse en el ciclo implacable de la naturaleza, no transmiten certidumbres ni esperanza, parecen decirnos que todo es corruptible y finalmente yermo. 
  Frente a su tumba le prometo, en realidad me lo digo a mí mismo, que todavía no sé qué es prepararse para cuando llegue el fin, que no entiendo el asunto de la resurrección de los muertos y la vida en el más allá. Entre otras cosas, porque no creo que exista una vida que continúe y se reorganice de otra forma en el momento que morimos, porque no creo que el acto de fallecer sea la puerta de entrada a ningún otro reino que no sea el mineral y porque no soy religioso en el sentido tradicional de la palabra.
 Le prometo, igualmente, que dejaré de concebir la muerte como un fracaso y que seguiré buscando la alegría de vivir. 
  A estas horas del día, en la solemnidad del domingo, en honor a mi madre y de la vida que me concedió, prometo sobrellevar mejor el dolor que me provoca su ausencia. 
  Un romero humilde se eleva sobre el suelo pedregoso del jardín del cementerio.Crece bello y fuerte junto a la tumba que guarda sus cenizas. Es un vegetal perfumado, ligero y vigoroso como el alma de nuestra madre, como la energía que animó la existencia de un ser honrado, trabajador y solidario.




Nelson Muñoz Díaz
(Barcelona,1 de diciembre de 2019)

domingo, 10 de marzo de 2019

“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida , así de relativo es el tiempo.”
(Mario Benedetti) 
Evocaciones de un pasado impreciso y  de la geografía donde los vientos australes agitaron nuestra existencia. 
En la década de los 50, mi padre armonizaba el trabajo de albañil con el de chófer en el balneario más importante de Uruguay.     Conducía coches de lujo de una compañía de Montevideo. Su labor consistía en trasladar a las celebridades de la industria cinematográfica que participaban en el “Festival Internacional de Cine de Punta del Este”. 
  Aún recuerdo su camisa nívea, su pantalón azul marino y  su corbata a juego, la indumentaria que lavaba y planchaba nuestra madre. 
 En esa época Uruguay era un país con un alto consumo de cine, sin tener industria audiovisual propia. 
 Aquellas primeras ediciones del “Festival de Cine Internacional de Punta del Este”  pretendían fomentar el turismo a través del cine, mediante eventos culturales de prestigio. Ciertamente, fueron una oportunidad para que mi padre y otros trabajadores de la zona se ganaran la vida. 
 Las impresiones de todo aquello quedaron materializadas  en fotografías que algunos visitantes ilustres le regalaban a nuestro padre. Eran retratos de estudio, en blanco y negro, de un formato mediano, que de vez en cuando mirábamos embelesados.
Dichos eventos comenzaron marcados por las protestas, el desorden y la improvisación. 
  Alsina Thevenet, crítico exigente, fustigó con sus comentarios periodísticos a la organización por una serie de cuestiones que quedaron fuera de control durante varias temporadas. 
 Convencido de que la excelencia debe ser una práctica habitual, el intelectual uruguayo describió con lujo de detalles las equivocaciones que deslucieron la marcha y los resultados de aquellos acontecimientos extraordinarios de nuestra localidad. 
  Por otra parte, manifestó con fundamentación y elegancia que la calidad del material cinematográfico exhibido y el carácter comercial que ostentaban los films latinoamericanos, mal conocidos y subestimados en el exterior, le daban a aquellos encuentros internacionales un aire, propio de una feria, y no de una muestra artística al estilo de los festivales del séptimo arte en Europa, que ostentaban la categoría A,  la letra reconocida por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos. 
  Buen conocedor del poder que tienen las palabras afiladas y cargadas de razones, dijo también que “así como los festivales cinematográficos europeos son exposiciones dedicadas exclusivamente al arte dentro de la cinematografía, el Festival Internacional de Cine de  Punta del Este es un agasajo donde  tienen  cabida  todas  las manifestaciones del cine”. 
  Más claro, el agua. Les dio una cachetada a todos aquéllos que creían que montar un festival de semejante envergadura era cuestión de coser y cantar, sin un mínimo de programación y previsiones. 
  En varias ocasiones, “El Gran Premio de Cine Sudamericano”  fue declarado desierto debido a la  pésima calidad  de lo exhibido. Los jurados de aquellas ediciones entendieron que no  se debía premiar al film menos malo, sino al que tuviera más méritos artísticos.
  Para colmo, en la edición de 1952 los organizadores de dicho evento recortaron el presupuesto destinado a la delegación de Japón; en cambio,lo aumentaron para la delegación norteamericana. Realmente, no tuvieron contemplación con los artistas orientales, con un cine que el público uruguayo había comenzado a admirar a través de las cintas de Akira Kurosawa.
  A pesar de los escándalos y equivocaciones,           nuestros festivales aguantaron los chaparrones.  Milagrosamente, se hicieron populares, especialmente por el premio que recibió Ingmar Bergman y por el número de estrellas internacionales  que acudieron.
  Por el “Festival Internacional de Cine de Punta del Este” desfilaron las personalidades más rutilantes de la fábrica de sueños: Yul Brynner, que por entonces ya había recorrido la ceca y la meca en el sentido literal de la expresión, un  James Stewart, actor  conservador que por entonces no había comenzado a ganar premios, una Debbie Reynolds que acaba de estrenar “Cantando bajo la lluvia”, un Cantinflas, icono mexicano de enormes éxitos, que venía de rodar “Si yo fuera diputado”, una Sara Montiel,  actriz manchega cuya fama fue creciendo como la espuma en toda América y que, por entonces, trabajaba en el cine mexicano y norteamericano, Fernando Rey, que comenzaba a rodar su célebre “Marcelino, pan y vino”, Lola Flores, que en el Río de la Plata fue considerada una estrella del flamenco, cuando en realidad no cantaba flamenco, y muchas estrellas talentosas y glamurosas como Debora Kerr, Sean Connery, Joan Fontaine, Sofía Loren, Ives Montand, Simone Signoret, Silvia Pinal, Silvana Mangano, Silvana Pampanini, Marcelo Mastroianni, Ava Gardner y  actrices y actores argentinos y uruguayos que eran conocidos en el ámbito doméstico del Río de la Plata. 
  Aquellas celebridades que asistían a los Festivales de Cine de Punta del Este parecían seres flotando en las nubes de la serenidad y la felicidad, aunque tal vez vendieran a 1000 dólares los besos de celuloide y recibieran un céntimo por su alma, como decía Marilyn Monroe. 
  Aquella fauna visitante, exótica, mítica, vendedora de “felicidad”, gente que trabajaba generando quimeras que luego el tiempo se encargó de volatilizar, nos salvó del tedio de la adolescencia, aunque no tuvo nada que ver con nosotros, aunque fuéramos público habitual de su arte en la penumbra de un cine de mala muerte.  
  Los recuerdos de aquella época se van esfumando, poco a poco, cogidos a la nostalgia de aquel Punta del Este que, para bien o para mal, también fue  marco de nuestra existencia.
Debe ser por esta razón, que pretendo sujetarlos y los escribo.
De todas maneras, todas esas presencias del pasado me resultan entrañables. Las acaricio porque son parte de lo que soy.
“Vendrá la muerte y tendrá mis ojos” puestos en la retrospectiva de una mirada emborronada que se disipa y se reconstruye solamente  con instantes.  Como la secuencia breve de un film perecedero.

Nelson Muñoz ( escritor y ensayista)


 ( Yul Brynner atendiendo a unos admiradores en un bar de Punta del Este)
Gerard Philippe y Joaquín Torres García en Punta del Este )
( Joan  Fontaine  con Blanca de Mazer y Gérard  Philippe en  Punta del Este )
( Ives Montand firmando autógrafos a sus múltiples admiradores )
( Martha Legrand,Walter Pidgeon y  Silvana Pampanini en Punta del Este )





miércoles, 19 de septiembre de 2018

SAINT-JULIEN D'ESTAVAR ( Cerdaña francesa,18 de septiembre de 2018)

El pequeño pueblecito de Estavar se encuentra en  el departamento de Pirineos Orientales y en  la región de Languedoc-Rosellón, en la comarca de la Alta Cerdaña. Tiene alrededor de unos  500 habitantes. A nivel administrativo  pertenece al distrito de Prades, al cantón de Saillagouse y a la Communauté de communes de Pyrénées Cerdagne.
Muy cerquita de LLivia , un enclave español en medio de territorio francés, famoso por tener una de las farmacias más antiguas de Europa, Estavar duerme en una tranquilidad que incita a reposar y llenarse del silencio.
Ya, sobre el año  839, se menciona esta tranquila villa como la “parrochia Stavar
La "e" protética aparece a finales del siglo XI (villa de Estavar, 1094).  Es muy discutible el origen del topónimo  que da nombre al pueblo pirenaico. Algunos lingüistas lo derivan del euskera.Para comprender el significado del topónimo, se recurre al vasco. La primera parte significaría "cercado" (cf. el vasco estegi, con el mismo sentido y el verbo estu = cerrar), y el segundo elemento significaría "de abajo" según Coromines, lo que daría "el cercado de la parte baja”.
Tanto Estavar como Bajande (pueblecito cercano) son mencionados en el año 839, en el acto de consagración de la catedral de Urgell. Durante la Edad Media pertenecieron a la familia de Llo, que también poseía Évol y Quérigut. A partir del siglo XIV, Estavar y Bajande formaron parte del vizcondado de Évol, creado en 1335.
Pasear por  sus callecitas, como ya he dicho antes, predisponía a la  reflexión y especialmente a la contemplación de su hermosa y humilde iglesia románica de Saint-Julien d’Estavar, a pesar de la oscuridad del cielo que amenazaba tormenta y lluvia. Iglesia de estilo rural, sencilla, sin grandes ostentaciones y perfectamente enclavada en la belleza del paisaje, funciona como una relajante terapia para la vista y para  la alocada vida de las grandes ciudades. Aún dormida en el transcurrir de los siglos, despierta a la presencia del que busca autenticidad  y clausura de otro cualquier bullicio.
Su edificación se llevó a cabo en la segunda mitad del siglo XII, de la que se conserva el ábside y el principio de la nave, el resto, son modificaciones y reconstrucciones posteriores. Es de planta rectangular con un sólo ábside semicircular y cubierta con bóveda de cañón apuntada. Como otras iglesias de la comarca tiene la sacristía y dos capillas laterales añadidas más tarde, en una de las capillas hay una lápida con la fecha de 1538.
En el centro del ábside se encuentra una ventana con tres arquivoltas, la interior de bordón liso, la central imitando un cordón y la más exterior está reforzada con un arco de piedras alargadas. En la parte superior del tambor del ábside se encuentra un friso de dientes de sierra que lo sostienen unas ménsulas talladas con figuras geométricas, de animales y de cabezas humanas, éstas de factura parecida a las que se pueden observar en el ábside de las iglesias de Bolvir y de Guils.
En un cuerpo añadido un poco más alto que la nave, hay el campanario de espadaña con una abertura de dos ojos. La puerta de entrada situada en el muro sur, es de tres arquivoltas lisas.
Queda en el interior del ábside unos fragmentos de sus pinturas murales, en los que se aprecia el Pantocrátor y algún resto de otras figuras (1).


                                               José Luis López Terol


1. Información sacada de algunos textos de Internet y de la propia experiencia del autor. Todas las fotografías son del autor.


                                                   














miércoles, 8 de agosto de 2018

LA TEMPORADA ( Un relato de verano )



Chiste. Se ve a una chica muy guapa llorando desconsoladamente. Entre sollozos comenta  - me dijo que era ganadero y resultó que sólo tenía dos gallinas.

En la virtud de un puñado de palabras, este chiste radiografía un problema bastante conocido en nuestro departamento, allá en el sur de Uruguay, en los límites de la zona austral de América del Sur, en mi tierra de nacimiento, en Maldonado, en las adyacencias de Punta del Este.

 Se trata de una cuestión que solía suceder entre algunas chicas fernandinas de hace muchas décadas, entre quienes veían en el ritual de los veranos de Punta del Este una puerta al progreso personal, a una especie de “personal promotion” transferida y solapada en la dinámica de la alegría de la juventud y de ese espacio temporal que en Maldonado denominamos “la temporada”.

Aquellas jóvenes de entonces soñaban con progresar socialmente y librarse de sus tensiones existenciales mediante un golpe de suerte, sin sacrificios, a través de un acto mágico, azaroso, que diera un vuelco radical a sus días grises sobre la tierra. Por la vía de las tácticas sin estrategias y con muchas dosis de ficción, pretendían buscar una pareja, una promesa espontánea que las llevara al altar de la felicidad sin apuros ni complicaciones. Idealizaban su existencia futura junto a un consorte que finalmente las rescataría de las vulgaridades y desventuras de un Maldonado anclado en el entumecimiento provinciano, varado en las grandezas escasas, generalmente roídas, de una existencia colectiva con exiguos horizontes profesionales y con salidas laborales irrisorias.

Por el camino erróneo de la facilidad, anhelaban encontrar un príncipe joven, o no tan joven, apuesto, elegante, divertido y, sobre todo, con mucho dinero. Deseaban vivir en un escenario social más libre y más fino, menos atrasado y menos pueblerino. Sobre todo, codiciaban un ser con mucha pasta, que en romance paladino quiere decir con una buena cuenta bancaria y con mucho patrimonio.

Todas aquellas historias de entonces, sueño de una noche de verano de un Maldonado lejano, entretelas de habladurías, secretos de corazones de nuestro pueblo, solían darse de bruces contra la realidad, al final del estío, al comienzo de un otoño normalmente desapacible, que en un abrir y cerrar de ojos borraba los regocijos y las expectativas sazonadas en el fragor de las horas de playa y de paseos a la luz de la luna. Al final, terminaban por estrellarse contra la realidad sin ambages ni sutilezas ni romanticismos, como en los relatos minuciosos y objetivos del realismo literario, en los cuales la vida de los personajes se apega a un devenir sin libertad, sin concesiones al sentimentalismo ni a las aquiescencias sin esfuerzos ni renuncias, contra una realidad donde los sueños y las quimeras suelen fenecer sin espejismos y someterse a un contexto sin idealismos ni artificios cómodos

Hacia febrero, final del estío en el Río de la Plata, se imponía el principio de realidad en la subsistencia de aquellas criaturas inocentes, sin experiencia de la vida. Al final del verano, quizás aquellas chicas aprendieran que las apariencias suelen ser engañosas, que la atracción emocional y sexual no son experiencias sucias, sino interesantes para nuestro desarrollo personal, que equivocarse es necesario para aprender a vivir, que sufrir por un amor perdido, aunque haya sido en el engaño y en la desilusión, contribuye a fortalecernos y a ser más precavidos.

Con toda seguridad, las chicas que inspiran mi relato, que imitaban a los turistas y aparentaban bienestar y prosperidad en los ámbitos de la península, finalmente descubrían que ese ritmo de vida tiene precios muy altos, que esa ficción veraniega muere con la estación, en una perdida prácticamente infructuosa de tiempo. Descubrían, posiblemente, que el trabajo, el estudio y el esfuerzo dignifican, que no vale la pena entregar amor, cuerpo, alma, los sueños más caros y los secretos más recónditos, a cambio de casi nada, a quien nos engaña, a quien no valora el afecto ni los sentimientos de las personas, a quien va por la vida pensando que el dios dinero compra placer, afecto, dignidad y sentimientos.

 Nelson Muñoz Díaz

miércoles, 22 de noviembre de 2017

SOBRE ADOCTRINAMIENTOS Y ENSEÑANZA DE LA HISTORIA


  Ahora que comienzan a salir a la luz las manipulaciones históricas del nacionalismo catalán en las instituciones educativas de Cataluña, un iceberg de dominio ideológico, ejercido sistemáticamente durante décadas sobre la opinión y la voluntad de la ciudadanía, en favor de los grupos de poder, grupos que siguen teniendo mucho peso social, ahora que comienzan a divulgarse ampliamente las polémicas y disputas, también insultos, en torno al adoctrinamiento de los niños en los centros educativos, sobre todo en las escuelas de enseñanza primaria en Cataluña, ahora que se habla del escándalo de la participación de menores en actos políticos como el referéndum del 1 de octubre, ahora que se discuten cuestiones que deberían formar parte de un gran debate, no sólo entre los parlamentarios del Congreso, ahora que se discute acerca de un proyecto de ley para crear una agencia independiente que asuma las funciones de la Alta Inspección Educativa, que garantice la igualdad en la educación de todos los españoles, materia que al parecer levanta ampollas en algunos grupos políticos, incluso entre los partidos constitucionalistas que le han permitido al nacionalismo catalán cometer toda clase de maniobras y abusos, es bueno recordar y analizar los métodos, las finalidades y cómo el nacionalismo tergiversa, adultera, desnaturaliza a placer la historia, no sólo en los textos escolares, esa asignatura, esa disciplina del saber que estudia y narra cronológicamente los acontecimientos pasados.
   En mayor o menor grado todos sabemos que la historia no es siempre como nos la cuentan, como nos la quieren vender en los libros, las instituciones, los medios de comunicación y las voces especializadas. Hay mucha historia oficial plagada de imprecisiones y recortes, empedrada de explicaciones interesadas en desfigurar la verdad, en deformar la objetividad de los hechos para ponerlos al servicio del poder. América Latina es un triste ejemplo de esta metodología oficial, de esa historia de la manipulación. 
  Los nacionalismos la conducen, generalmente, a su peculiar campo de entendimiento, basados en la exaltación patriótica y en la reivindicación teñida de sentimentalismo y victimismo, de un victimismo rayando casi siempre en la distorsión completa o parcial de los hechos.
   Los marxistas, dentro del espectro del historicismo, centran la cuestión de la historia en la insistencia de la conciencia histórica, en sus transformaciones y ocultaciones. La interpretación religiosa de la historia sigue siendo la más escandalosa por su afán descarado de protagonismo y adoctrinamiento. La interpretación de la historia hecha por el nacionalismo resulta muchas veces un cuento grosero y fantástico, una píldora de difícil digestión.
   En su “Rebelión de las masas“ Ortega anota que el hombre no tiene naturaleza, sino historia. La teoría historicista, enfoque intelectual que tiende a reducir la realidad humana a su historicidad, una teoría que cuenta con dos enfoques, el historicismo cosmológico, influido por el evolucionismo, que adscribe, vincula, la historia al mundo entero y el historicismo antropológico, que reduce la historicidad al hombre y a sus producciones. El modo de tratamiento de la noción de historicidad ha generado a su vez: el historicismo ontológico, que analiza la historicidad como un constitutivo de lo real y el historicismo epistemológico, para el cual la comprensión de la realidad se da a través de lo histórico.
   Para quienes defienden la visión historicista de los acontecimientos históricos los modos de interpretación se mezclan, se correlacionan y se intercambian. Otros estudiosos de la historia tienen más en cuenta el fluir de los hechos sin segmentarlos o estratificarlos.
   ¿Cuál sería entonces el camino para desentrañar objetivamente los hechos del pasado? ¿El revisionismo que peca de desviación subjetiva y de salirse de las reglas de la ortodoxia o la metodología de estudio e interpretación de la documentación al pie de la letra?
En Argentina se estudiaba en los años 70 una hiistoria de América marcada por el revisionismo. En Uruguay, los profesores de historia, los de derechas, eran absolutamente descriptivos y remarcaban los acontecimientos y gestos que más se acomodaban a sus concepciones de la sociedad y el devenir histórico. En mi opinión el profesorado de izquierda ofrecía una visión crítica más amarga, pero más real y libre de los acontecimientos históricos.
  ¿Es todo relativo en el terreno escabroso de la historia? ¿Es peligroso relativizar en esta asignatura importante que determina nuestro presente y pone a la colectividad en una dirección u otra según su fuerza e influencia?
   Cuando estamos viendo cómo el nacionalismo catalán manosea a la comunidad educativa, a los profesores, a los estudiantes, a los padres y a los centros de educativos de Cataluña, cuando vemos nuevamente cómo el nacionalismo catalán agravia y pisotea, sistemáticamente, la pluralidad, la veracidad y la neutralidad ideológica que debe reinar en las escuelas y demás ámbitos de la enseñanza, cuando sale a la luz un adoctrinamiento vergonzoso, muchos creemos que es hora de batallar por una escuela verdaderamente laica, en donde se neutralicen los fanatismos y los afanes proselitistas de las ideologías políticas y las religiones.

NELSON MUÑOZ DÍAZ

sábado, 30 de julio de 2016

ANFITEATRO ROMANO DE LAS ARENAS DE ARLÉS ( Provenza, Francia )


Este monumento de época romana situado en la ciudad francesa de Arlés  es también  conocido como Las Arenas (Les Arenes, en francés). Se trata de un anfiteatro, similar y de la misma época constructiva que el que se encuentra en la vecina ciudad de Nimes. En ambos casos se celebraban espectáculos y luchas de gladiadores en los primeros siglos de nuestra era. En la actualidad  se celebran festejos taurinos de los que en el sur de Francia hay una gran tradición.
    La historia del Anfiteatro de Arlés comienza en el siglo I y se construye poco después que el Coliseo de Roma, sobre los años 90, con el cual tiene muchas similitudes constructivas. Su tamaño es más reducido y aún así es  muy considerable, ya que en su interior cabían hasta 20.000 espectadores. Hay mucha polémica sobre su grandiosidad y el lugar que ocupa entre los grandes anfiteatros romanos del mundo. No obstante, no siempre ha sido un recinto exclusivo para espectáculos, ya que durante la Edad Media, el anfiteatro romano de Arlés se transformó en fortaleza y en su interior se construyeron hasta 200 casas y hasta dos capillas para el culto religioso.
Tuvo que ser en el año 1825 cuando se decidió devolverle su aspecto original. Y fue una rehabilitación que impulsó el escritor Prosper Merimée, famoso sobre todo, por su novela que inspiró la ópera Carmen, que, además de  ser un gran literato, también fue un personaje extraordinariamente culto que dominaba varios idiomas, tenía estudios de leyes y, especialmente, era un gran historiador y arqueólogo. Razones por las que promovió la recuperación de Las Arenas de Arlés.
No obstante, tras aquella primera intervención en la recuperación del Anfiteatro, se llevó a cabo una mejor y más profunda restauración. No solamente se recuperó su aspecto original, sino que en el proceso de reconstrucción  se reutilizaron materiales originales. Cuando fue necesario, se  esculpieron  nuevas piezas de piedra extraídas de las mismas canteras romanas, trabajadas con los antiguos criterios y formas como los originales
Visualmente se diferencia claramente la parte original de la  histórica, algo que siempre provoca cierta polémica y que, al mismo  tiempo,  no pretende engañar al visitante con una edificación  de cartón piedra como, desgraciadamente, sucede en tantos lugares.
  Junto a nueve monumentos más de Arlés, el anfiteatro forma parte de listado del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO. Además, al Anfiteatro de Arlés y a su incontestable valor histórico, le suma que  en sí mismo es un  gran motivo de inspiración artística, ya que fue un lugar que pintó en varias ocasiones el pintor holandés Vincent Van Gogh durante su estancia arlesiana. Momento en el que creó algunas de sus obras maestras, como Café de noche o La Casa Amarilla . Su presencia forma parte en la  actualidad de la Ruta Van Gogh por la ciudad.
Ir a Arlés y no visitar el resto de sus monumentos Patrimonio de la Humanidad podría considerarse como un  sacrilegio. Casi con la misma y rotunda  importancia que el anfiteatro, se han de visitar los siguientes monumentos: el Teatro Antiguo, los Criptopórticos ( el Fórum subterráneo), las grandiosas  Termas de Constantino, Les Alyscamps ( necrópolis  romana y paleocristiana  e Iglesia de San Honorato), el Claustro e iglesia de Saint- Trophime, Ia Tour des Morgues, construída al final de S.I antes de Cristo…
Arlés está en la Provenza. Se ha de  pasear por sus calles,  disfrutar de su arquitectura, de los increíbles paseos a lo largo del Ródano y degustar su deliciosa cocina provenzal. Eso sí, si podéis, gozad de todo esto en primavera o en otoño. En verano, las altísimas temperaturas, nada envidiosas de las de Córdoba, os llevarán a “emborracharos” con la bebida de la región, el Mónaco. A mí, en verdad, me encantó y, entre arte y arte, unas buenas jarras de esta refrescante bebida, me alegraron el día.
Y en mi propio beneficio.

José Luis López  Terol
(Arlés, 28 de julio de 2016)










domingo, 12 de julio de 2015

CONGRESO EXTRAORDINARIO DE  DE  UPyD: REFLEXIONES
( Juan Francisco Cortés Santiago)

Estoy de vacaciones, en Francia, mi otra patria. Sin embargo mis mirada y reflexiones están puestas en España, más concretamente en UPyD. El motivo de tan poco bucólicos pensamientos es la celebración del Congreso Extraordinario de dicho partido ayer, sábado 11 de julio. En él, la líder del partido, Rosa Díez, se despedía emocionada ante la afiliación reunida en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Pero el Congreso no se convocó sólo para despedir a su líder, sino para dar paso a un nuevo Consejo de Dirección. Cuatro candidaturas, todas ellas exentas de avales, concurrieron a dicho proceso.
Desde un punto de vista mediático, dos eran las candidaturas que más jugo ofrecían. La exonimamente llamada oficialista, “Unidos por UPyD”, encabezada por Andrés Herzog, el abogado que estuvo al frente de la querella contra Bankia, y Gorka Maneiro, el único diputado de la formación magenta en el Parlamento Vasco.
Por otro lado, “Renovadores de UPyD”, encabezada por la escritora, filóloga y diputada nacional Irene Lozano, gran apoyo de Zaida Cantera. Candidatura en cuyas filas se encuentra el ex diputado nacional y ex candidato a la Generalidad Valenciana, Toni Cantó.
Me declaro simpatizante - no oficial - de UPyD  por diversos motivos que no procede exponer por ahora. Y vaya por delante que, antes de que se anunciaran las diferentes candidaturas, yo ya tenía cierta predilección por Gorka Maneiro. Considero que ha realizado una ingente labor en el Parlamento Vasco, desde su soledad, su franqueza, valentía y espíritu progresista y conciliador.
El caso Sosa Wagner me dejó un sabor amargo. No me corresponde entrar a valorar el trabajo de nadie, ya que, entre otras razones,  carezco de datos que sólo algunos manejan. Ahora bien, me tomaré la licencia de afirmar que muy desafortunados fueron algunos comentarios o “adjetivos” que ciertos diputados nacionales vertieron sobre el ex eurodiputado. En defensa de Irene Lozano, recordaré que pidió disculpas públicas.
El asunto de Ciudadanos es, cuando menos, espinoso. Podríanse enumerar diferencias programáticas y actitudinales entre ambas formaciones para justificar la negativa de los magenta a pactar. Gestación Subrogada, querellas y denuncias judiciales contra corruptos y golpistas constitucionales, elecciones orgánicas sin avales, política impositiva, Custodia Compartida, Sanidad Universal, y un largo etcétera. Todas ellas salvables, si se quiere.
Pero es que, si ambos comparten el diagnóstico de que la igualdad social, económica y territorial de los españoles ha sido mermada en gran medida por los nacionalismos periféricos, donde C’s propone un “Gran Pacto de Estado” por la Educación, sin osar replantearse el modelo competencial, UPyD, desde sus inicios se ha posicionado a favor, y sin paliativos, de devolver las competencias de Sanidad y Educación al Estado. Y lo que, a criterios de algunos, pueda parecer un mero capricho no es sino la consecuencia lógica de la asunción por parte de los magenta de que el arma más valiosa para un nacionalista es la Educación. Ningún pacto de Estado impedirá que el nacionalismo adoctrine en las aulas dado que en ello va su supervivencia. No huelga recordar que el Gobierno Autonómico Catalán se ha negado sistemáticamente a cumplir las resoluciones judiciales y los artículos de la LOMCE relativos al bilingüismo. Por ello, el único garante de la igualdad en materia de Educación y Sanidad ha de ser el Estado. Y eso es innegociable.
Volvamos al Congreso Extraordinario. Ha ganado la Candidatura de Herzog y Maneiro frente a la de Lozano. Y por un estrecho margen. Quiero pensar que lo esencial a ojos de todos sigue siendo el proyecto único que representa UPyD para España. Quiero pensar también que la candidatura ganadora tendrá en cuenta el apoyo que han recibido Irene Lozano y los renovadores. Quiero pensar que Irene Lozano es un gran activo para el partido. Una mujer luchadora, comprometida, abierta, solidaria y de consensos. Quiero pensar que la formación magenta necesita a Irene Lozano. Quiero pensar que no me he equivocado. Por UPyD. Por España.
                                           





martes, 7 de julio de 2015

IDENTIDAD, CULTURA Y POLÍTICA I
NELSON MUÑOZ DÍAZ 

Nelson Muñoz Díaz nace en Maldonado, Uruguay, en un día de otoño del hemisferio sur de 1946. Su infancia, adolescencia y juventud transcurren en el seno de una familia humilde y trabajadora de la sociedad fernandina.
Fue partícipe de una enseñanza pública, laica, gratuita y obligatoria de un nivel reconocido internacionalmente.
Buen lector desde sus años mozos, se interesa por los temas sociales, políticos y filosóficos. Amante y seguidor del urbanismo, la arquitectura, la plástica, el arte, el cine, la literatura, el arte y los viajes.
Ya en el Liceo, cursa el grado preparatorio en Derecho, pero finalmente se decanta por la filosofía, disciplina en la que nunca llega a graduarse.
La convulsa situación política del Uruguay en la década de los setenta y las nulas posibilidades de progresar en su ciudad natal lo llevan a Buenos Aires, ciudad en la cual estudia y trabaja en la Secundaria, dentro de la Enseñanza  Privada.
Su militancia política en Uruguay le ocasiona graves problemas tanto en su país natal como en Argentina. Sintiéndose perseguido y en ojo de mira de las dictaduras de dichos países,  se ve obligado a “emigrar”  a Barcelona, España.
Trabaja en diferentes menesteres para poder sobrevivir. La buena acogida de los españoles y su solidaridad le permiten una subsistencia más digna, al mismo tiempo que posibilitan que inicie estudios de magisterio, que felizmente acaba en 1985, especializándose en Filología Hispánica. Dos años después aprueba las oposiciones de Educación Primaria y se convierte en funcionario del Estado. Ejerce la docencia en múltiples lugares de la geografía catalana. En el 2011 se jubila.
Participa activamente en debates políticos, tanto en la prensa como en las redes sociales. Su infinidad de artículos, todos ellos muy celebrados y reconocidos,  abarca diferentes temas como el laicismo, el fundamentalismo islámico, el ecologismo, la defensa de los derechos de los homosexuales, la situación política uruguaya, situación económica de España y un largo etcétera temático.
De pluma afilada y concisa, enriquecida con un espléndido vocabulario, incide exitosamente en los relatos cortos. Todos ellos de una complejidad estructural casi borgiana. La presencia de Onetti y Benedetti es muy perceptible en todos sus textos,  así como en todo su mundo literario.
Existe el proyecto de una recopilación de todos ellos para una futura publicación.


1.   Naciste en Uruguay y llevas viviendo más de la mitad de tu vida en España. ¿Crees que el origen  define la entidad personal?

     Concibo la identidad personal como un proceso en construcción. Sin embargo, eso no quiere decir que el edificio de la identidad no esté hecho de rasgos permanentes, de conciencia reflexiva, de fisonomías íntimas y de surcos vitales que nos caracterizan como sujetos frente a los demás.
  Nuestra identidad es un quehacer en perpetuo montaje, una obra individual llena de enlaces, ajustes, desajustes y articulaciones que consta de raíces y rasgos, muchos de los cuales son hereditarios o innatos, directamente relacionados con el fondo de nuestro propio universo interior y con la geografía y las circunstancias en la que se desarrolla nuestra vida, sobre todo la inicial.
   Bajo dichas circunstancias, sobre todo las sociales y económicas, circunstancias no siempre inamovibles, creo que el origen de nuestro nacimiento define nuestra identidad personal, ese conjunto de atributos y particularidades que ejercen una influencia extraordinaria en la especificidad de nuestra existencia personal.

2. ¿El hecho de  pertenecer a una comunidad con sus características particulares  ha influido  en tus sentimientos como ciudadano o en tu visión de la vida?

  Como a todo bicho viviente a mí también me ha influido la genética. He heredado mis genes de una familia trabajadora, elementos biológicos que han tenido una influencia elemental, un porcentaje considerable en el perfil de mi carácter y mi temperamento. Familia proletaria, ambiente social y cultural pobre, genes, educación y un contexto uruguayo en franca decadencia institucional han influido, y todavía se manifiestan, de forma irrefutable en el desarrollo de mi temple emocional y social, en mi conciencia de ciudadano, en mi relación conmigo mismo y con el mundo y en mi educación primera. Del mismo modo, dichos genes han terciado en una constitución física y anímica proclive al pesimismo y al desánimo.
  Uruguay ha tenido un predominio concluyente en mi vida, pero también la ha tenido España, el lugar donde he crecido como persona y donde tengo amigos entrañables. España, Cataluña y Barcelona componen la geografía humana y física donde me he ganado el pan y donde he aprendido muchas cosas, donde se ha configurado mi autonomía personal, una emancipación propia que ha encontrado grandes cuotas de libertad para respirar y para desenvolverse en una atmósfera vivificante que nunca antes había conocido.
   Si el acopio de vivencias dice algo, aseguro que a estas alturas de mi vida soy más español que uruguayo, más catalán que fernandino. Llevo más de cuarenta años viviendo fuera del lugar donde nací, integrado, por lo menos así lo creo, en una Cataluña y en una España que me han acogido con generosidad y cobijo, de forma extraordinaria.  Desde este reconocimiento respondo a tu pregunta.
   Aunque a veces no lo parezca, declaro, también, que no me olvido jamás de mis orígenes bien humildes ni del lugar en el que he crecido como niño y como joven. Soy hijo de una familia proletaria de un Uruguay que llevo en mi corazón junto con esta sociedad, este país que para mí sigue siendo extraordinario, que me ha adoptado y me brinda oportunidades para estar relativamente satisfecho de mi propia existencia.
   Soy hijo de las circunstancias como todo hijo de vecino. Hay instantes en que me rindo a la desesperanza y existen otros en que me entrego a la felicidad que transmiten los pequeños placeres. A veces creo que soy libre y que mis opiniones y mis apreciaciones están hechas de la conciencia de mis propios actos, cuando, en verdad, obedecen a la inocencia de las causas que determinan todas las cosas.

3.   Creo que eres una persona enriquecida por una doble mirada. Por un lado está tu perspectiva  latinoamericana y por otro la europea. ¿En cuál de ellas te sientes más cómodo?

Llevo  40 años residiendo en Barcelona. Esa es una de las razones, no  la más importante, por la que me siento más cómodo viviendo en Cataluña,  España. Reconozco, no obstante, que no hay día que no acudan a mi espíritu las emociones, los sentimientos, los asuntos y los contenidos esenciales relacionados con las vivencias experimentadas en el país donde nací.
Me reconozco en el ambiente provinciano de un Maldonado muy lejano, aletargado y apático y en un sinfín de vicisitudes acaecidas en los paisajes del este uruguayo, que se van difuminando en el universo de un olvido involuntario.
      A estas alturas de la partida que me ha tocado jugar, una existencia enriquecida por dos perspectivas contrastadas y a la vez abatida por las numerosas circunstancias de mi propia historia personal y familiar, tengo que reconocer que los influjos y las perspectivas de mi existencia constan de cuantiosos ángulos, aristas y puntos de fuga. Tengo que aceptar, asimismo, que el pragmatismo nunca ha sido mi fuerte, que percibo el firmamento con muchas dosis de idealismo, que soy un sentimental sin corrección, que he aprendido mucho más de la perseverancia que de mi propia inteligencia. Una comprensión costosa de las cosas que, al día de hoy, soy incapaz de evaluar, y que, sobre todo, he aprendido a ver, contemplar y valorar los contextos que han abarcado y que todavía me abrazan y a relacionarme con la realidad de acuerdo a mis propias demarcaciones existenciales. Las configuraciones de mi existencia se han venido construyendo con escasos elementos, con muy pocos éxitos y con cuantiosos ensayos y caídas.  
Las perspectivas por las que me preguntas lidian contra las dificultades de mis limitaciones mentales y merman sin solución de continuidad a medida que me hago más viejo. La retentiva latinoamericana camina errática en dirección a un abismo insondable. La representación europea me lleva a los momentos más felices de mi vida y me deja a las puertas de un devenir confuso, en los muros de un mañana hermético e imposible de escudriñar. Me abandona al borde de una dimensión misteriosa por la que aspiro a partir entre el retiro y el silencio.

4. ¿Hay conflicto entre ellas

No hay conflictos entre esas dos perspectivas, entre esos dos universos, entre esos dos trayectos de un mismo bosquejo vital, de un mismo camino hacia mí mismo. Son perspectivas que percibo yuxtapuestas y que se han complementado, recíprocamente, en ese apasionante y único acto de sobrevivir, en ese transcurso colmado de avatares y cambios  que me han permitido disfrutar de una cierta emancipación y algunas libertades.

5. Hablemos de emociones: ¿es fácil convivir con una dualidad  afectiva e  identitaria  sin caer en contradicciones?

   Soy una persona algo primitiva que se expresa habitualmente bajo una conducta emocional, bajo un comportamiento que, lejos de encerrarme en incomunicaciones, algunas veces me permite trascender. Soy esencialmente discordante y hasta incongruente. Soy  apasionado, pero eso no significa que no tenga frenos, que mis afectos sean efímeros, que  no tenga empatías, que no sopese las reflexiones, que no pueda identificarme con las alegrías, los sueños y las peripecias que experimentan los demás. Soy esencialmente contradictorio, vehemente, sentimental y a pesar de todo ello puedo establecer vínculos regulares y duraderos con otros seres humanos y con mi propio pasado.
   Amo a España, amo a Cataluña y, por distintas razones, sigo apegado al Uruguay.  Confieso que con frecuencia experimento, también, la ambivalencia anímica con todo a lo que se refiere al país donde nacimos, un estado espiritual que por lo general refleja emociones, afectos y críticas de valencias de signo positivo y negativo.

6. ¿Crees que en tu visión de la realidad del país hoy día se mezclan sentimientos emocionales que te impiden objetivar lo que allí está pasando?

Mi visión de la realidad uruguaya está impregnada de subjetividad, principalmente de afectividad, de simpatías, de esperanzas, de escasas idealizaciones y de deseos de progreso para la población humilde del país en que nací. Pero también está movida por la objetividad y la crítica, por una perspectiva analítica que trata de descubrir las luces, las sombras y las raíces de los pequeños éxitos, los conflictos humanos y sociales y las dificultades de la gente corriente como yo.
Teniendo en cuenta que la realidad no es una cuestión sujeta a la invariabilidad, mi visión del Uruguay de hoy se sostiene sobre una información cotidiana, sobre los mensajes y conversaciones por internet, por una información fundamentalmente periodística que da cuenta de las circunstancias que fluyen en la nación del río de los pájaros pintados.
Con independencia de mi forma de pensar, sentir o concebir el país donde nací, mi contemplación sobre él, de su presente y su pasado, se detiene en su humanidad, registra sus movimientos, sus problemas y vicisitudes, pone su enfoque sobre una ciudadanía que trabaja con la realidad para cambiarla, que actúa para manifestar que la situación política, social y económica es transformable y que los cambios para bien, para el bien de todos y no de unos pocos, son posibles.
Matizar en este tipo de trabajo es muy importante para no caer en injusticias ni maniqueísmos ni afirmaciones simplistas o excesivamente reduccionistas. Es un arte que cuesta dominar.

7.Podríamos decir que España es una democracia todavía inmadura. ¿Como uruguayo, podrías reflexionar sobre esta frase?

  ¿Se puede asegurar que nuestra democracia es realmente pujante y que está definitivamente consolidada cuando la ideología que domina el poder debilita el Estado de Derecho y el Estado de Bienestar, cuando los poderes, que son los que deberían dar ejemplo, los que interpretan y aplican la ley y la justicia, no son siempre congruentes y proporcionados?
  ¿En verdad se puede hablar de Estado social y democrático de Derecho, de un sistema de libertades y obligaciones maduro y garantista, con una cierta calidad democrática, cuando, una y otra vez, los discursos oficiales y de un sector de la clase política en la oposición son profundamente demagógicos, cuando se ponen paños calientes a los problemas generados por una crisis injusta, por un neoliberalismo rampante, cuando se exige austeridad sólo a las capas más indefensas de la población, cuando no llegan nunca, o llegan mal y tarde, las soluciones para la mayoría, cuando existe escaso o nulo interés en atajar las desigualdades económicas y sociales, cuando para contener la conflictividad social creciente se implementan leyes mordazas, cuyo único propósito es defender las prerrogativas de las minorías ricas y mimadas?
  ¿Se puede hablar de democracia consolidada cuando ésta  ha sido convertida en un sistema electoral permanente, cuando nuestros gobernantes y nuestra clase política en general terminan de pasar elección e inmediatamente comienzan a actuar pensando en la siguiente?
    Una democracia madura separa categóricamente el Poder Judicial del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo, cuestión cardinal que en la actualidad, bajo el mando del Partido Popular, deja mucho que desear. Una democracia madura no sólo respeta a rajatabla la aconfesionalidad manifestada en la Constitución española, sino que promueve el laicismo, un sistema de garantías que prescinde de proselitismos religiosos o político en las instituciones del Estado, un sistema de convivencia basado en el principio de separación de la sociedad civil y de la sociedad religiosa. El Estado laico jamás combate las religiones que respetan la paz social, la pluralidad, la buena convivencia, todas las razones reflejadas en nuestro marco constitucional. En un Estado verdaderamente democrático sobran los concordatos, ya sean con la Iglesia Católica o con otras confesiones religiosas.
  En una democracia de calidad la clase política y la ciudadanía promueven de forma conjunta y sistemática la calidad de la sanidad pública, una sanidad  que en España, hasta hace cuatro años, era famosa en el mundo por la eficacia y calidad de sus servicios, unas prestaciones que lamentablemente hoy están sufriendo los embates brutales de las políticas de la derecha española en el gobierno del país. En una democracia de calidad todos sus protagonistas, sean representantes o representados, se preocupan seriamente por la transparencia y por la excelencia pedagógica en la educación pública. Luchan juntos contra el fraude fiscal, contra la corrupción política y empresarial y contra la economía sumergida.
   Una democracia madura suele triunfar sobre el paro excesivo y sus consecuencias dramáticas y suele poner todos los recursos a su alcance para que sus investigadores, científicos y jóvenes con preparación no se vayan del país.
   No existe una democracia real con una tasa de paro que ronda el 25%, cuando en realidad existen recursos para subsanar semejante tragedia humana y social. 
   No se fortalece el sistema democrático imponiendo más austeridad, aplicando una rigidez económica financiera que, sobre todo, ha patrocinado y ha impuesto la derecha española bajo el  paradigma económico de la severidad expansiva, una austeridad que sólo ha servido para llevar al borde de la miseria a millones de ciudadanos españoles, para hacer más ricos a los multimillonarios y para que las mafias empresariales, nacionales e internacionales, campen por sus respetos.
   No es con indiferencia oficial que se reparan las desigualdades que produce el sistema, sino practicando la redistribución de la riqueza y poniendo los elementos económicos, presupuestarios, fiscales y políticos para conseguir dicha reparación.
   Un sistema con controles democráticos facilita el establecimiento de empresarios que no despiden sin ningún coste, que no basan sus ganancias en la súper explotación y en salarios de hambre, sino en la modernidad y la innovación.
   Un sistema democrático maduro impulsa la democracia participativa y combate la desafección social con la política. No es indiferente a los dramas humanos y sociales que producen los desahucios o la exclusión social. No permite que se haga triunfalismo con la creación de un empleo precario y con salarios mínimos, propios del Tercer mundo, que dejan a los trabajadores sin ninguna protección, a merced de la temporalidad, los abusos empresariales y una esclavitud laboral que se está pareciendo a épocas que parecían definitivamente superadas.
   Salta a la vista que la democracia española es perfectible y que, hoy por hoy, está necesitada de reparaciones o transformaciones perentorias, sobre todo ahora, cuando finaliza una administración, la del gobierno del Partido Popular, caracterizada por castigar sin tregua, mediante el rodillo de la mayoría absoluta y las políticas económicas neoliberales, no sólo a los ciudadanos, sino a todas las institucionales del Estado de Derecho, a un Estado que se rige por un sistema, de leyes e instituciones, ordenado en torno a una Constitución aprobada por el pueblo, por una Carta Magna que también está necesitada de modificaciones que deberían ser refrendadas por la voluntad popular y no por las premuras oficiales del gobierno de turno.
   Desde este punto de vista, el de la perfectibilidad de nuestro sistema de garantías y l ibertades, cabe preguntarse también si se puede hablar de democracia plena, cuando quienes dicen representarnos en los hechos encarnan los intereses de una minoría privilegiada, cuando se actúa con escasa equidad e imparcialidad, con arrogancia, con alejamiento o haciendo la vista gorda sobre temas básicos o cuando se permite que fallen resortes esenciales de la justicia social, cuando se malogran los pilares fundamentales del Estado de Derecho, el formal y el material, en la conducción del país y en la resolución de los problemas y dificultades que atañen a la población de a pie, a la gente real que vive de un salario o una pensión.